Ricardo Santamaría
Columnista

Serví en el Gobierno Barco

Barco fue el precursor de la política global de corresponsabilidad en la lucha contra las drogas entre países producto- res y consumidores. 

Ricardo Santamaría
POR:
Ricardo Santamaría
febrero 01 de 2021
2021-02-01 07:30 p. m.
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Estoy orgulloso de haber trabajado en el Gobierno de Virgilio Barco. Serví en el Plan Nacional de Rehabilitación, PNR, y la Consejería de Paz, a cargo de Rafael Pardo y Carlos Ossa. Para mi fue una causa: La de la Paz.

Diálogo social, inversiones y participación ciudadana en los territorios mas pobres y olvidados, lucha contra el clientelismo y, por supuesto, diálogo y desmovilización del M-19. Al final de ese gobierno, y gracias al liderazgo de un puñado de estudiantes, se abrió paso la Convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, la mayor conquista democrática y reformista de Colombia de las últimas décadas.

Barco ordenó a la Registraduría que se contara la llamada “séptima papeleta”, que alcanzó mas de cinco millones de seguidores y con ello creó un hecho político gracias al cual César Gaviria, el siguiente Presidente, puso en marcha el proceso que dio vida a nuestra Constitución Política.

Aún hoy me emociono al recordar esos años cargados de propósito y de un sentimiento de ser un sencillo pero entusiasta y decidido partícipe de una causa que enfrentó los retos mas grandes del terrorismo y la violencia del narcotráfico, las guerrillas y los paramilitares de la historia reciente de Colombia.

Y que salió adelante en democracia, porque esa fue la fórmula: Abrir la democracia, no cerrarla, modernizarla, mejorarla, hacerla mas participativa, inclusiva y eficiente. Mas derechos y no menos. Toda mi vida, para bien, quedó marcada por estos años de servicio público, y los cuatro siguientes en el Gobierno Gaviria, en los que tuve el privilegio de conocer el país en las buenas y las malas.

Desde entonces, navego con la divisa de la paz. Y tengo una conclusión 30 años después: Colombia se crece en medio de los problemas y las dificultades. Fuimos, y somos, más fuertes que la violencia que aún nos agobia. No hay desafío terrorista ni de ningún tipo que pueda doblegar a los colombianos.

Los historiadores han ido poniendo el Gobierno Barco en un lugar de preeminencia. Con éxitos y fracasos, fue pulcro y correcto. La institucionalidad democrática se impuso al caos, la violencia y el terrorismo.

Virgilio Barco tuvo audacias. Como esta: Un día de finales de la década de los 80, los lectores de periódico de Estados Unidos, se sorprendieron con unos avisos en los que se decía, con fotos y textos, que la cocaína que allí se consumía estaba manchada de sangre colombiana. Barco fue el precursor de la política mundial de corresponsabilidad en la lucha contra las drogas entre países productores y consumidores. No había la conciencia que hoy existe de ser un asunto global.

Es una esperanza hoy que la Comisión de la Verdad y la JEP aporten nuevas y definitivas pruebas para esclarecer los horrendos crímenes perpetrados en esos y los siguientes años, hasta nuestros días.

Ricardo Santamaría
Escritor y analista.
risasa1960@gmail.com

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