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Ricardo Santamaría

¿Y el Gran Acuerdo Nacional?

Una cosa son las promesas de cambio y otra, lo que los ciudadanos están dispuestos aceptar o aprobar.

Ricardo Santamaría
POR:
Ricardo Santamaría
septiembre 05 de 2022
2022-09-05 08:50 p. m.
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Durante su campaña, como Presidente electo y en las palabras de su discurso de posesión, Petro habló largamente del gran acuerdo nacional que se proponía impulsar una vez estuviera en ejercicio de las funciones presidenciales.

Esto fue lo que dijo el 7 de agosto pasado frente a todos los colombianos: “Dialogaré con todos y todas, sin excepciones ni exclusiones. Este será un gobierno de puertas abiertas para todo aquel que quiera dialogar sobre los problemas de Colombia. Se llame como se llame, venga de donde venga. Lo importante no es de donde venimos, sino para donde vamos. Nos une la voluntad de futuro, no el peso del pasado. Vamos a construir un gran acuerdo nacional para fijar la hoja de ruta para Colombia de los próximos años. El diálogo será mi método, los acuerdos mi objetivo”.

Y para más señas, recuerdo que en una entrevista radial antes del inicio de la nueva administración, el hoy ministro del interior Alfonso Prada dijo que había sido comisionado por el Presidente para hacer un borrador de acuerdo, para iniciar la conversación con todos los sectores.

¿En dónde estamos con ese compromiso y promesa de campaña y posesión? ¿Por qué el Presidente Petro ni sus ministros volvieron a hablar del tema? ¿Ya no tendremos diálogo y acuerdo nacional? ¿Ese acuerdo se agotó con los pactos político-burocráticos con los partidos para armar las mayorías de apoyo al gobierno en el Congreso? ¿No era deseable que temas de tanta importancia como las reformas a la salud y pensiones, que tienen que ver con todos y cada uno de los colombianos, se trabajaran en una primera instancia mediante esos diálogos abiertos y participativos para encontrar los mejores caminos de acción?

A un mes de Posesionado el Presidente ya se empiezan a hacer balances entre las promesas de campaña y las ejecutorias de gobierno. Y aquí, del dicho al hecho hay mucho trecho.

El caso de Chile, que el domingo pasado con amplia mayoría rechazó la nueva Constitución, es un campanazo y un espejo para toda la región: Una cosa son las promesas de cambio y otra, lo que los ciudadanos están dispuestos aceptar o aprobar. Son muchas las explicaciones y reflexiones que nos deja el caso chileno, pero me llamó la atención un titular de una columna de prensa en El País de España: En Chile fracasó el maximalismo progresista. Fue, para muchos chilenos, una propuesta demasiado radical.

Mi interpretación es esta: Los chilenos si quieren un cambio pero no un salto al vacío. Entre otras cosas, rechazaron una Constitución en la cual se planteaba que la salud y fondos de pensiones fueran solamente públicos. No eran solamente temas ideológicos o de enfoque de gobierno los que estaban planteados en el nuevo texto constitucional, sino asuntos de la vida diaria de los ciudadanos como su plan de salud o su pensión de retiro. La reflexión, en Chile y en Colombia, es cómo impulsar un cambio gradual y razonable.

Ricardo Santamaría
Analista.

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