Ricardo Triana S.
Análisis

Acelerar, no frenar

Estamos a tiempo de responderles a los inversionistas y consolidar a Colombia como la mejor alternativa para invertir en la región. 

Ricardo Triana S.
POR:
Ricardo Triana S.
enero 31 de 2020
2020-01-31 08:07 p.m.
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En días pasados la Superintendencia de Industria y Comercio ordenó el cierre de la aplicación Uber.

A partir de ese momento, se ha suscitado una oleada de interés desde varios sectores y de muchos usuarios sobre los efectos económicos, y lo que significa en términos de innovación y asimilación de los avances tecnológicos, la salida de esta empresa para nuestro país.

Uber llegó a Colombia hace más de 6 años, tiempo durante el cual la compañía alcanzó a establecerse y expandirse por gran parte del territorio nacional, lo que implicó importantes inversiones para el desarrollo de sus líneas de negocio en Colombia.

Es por esto, que la disposición de la Superintendencia no puede tomarse a la ligera, pues envía mensajes confusos respecto a las políticas que han sido bandera de anteriores gobiernos y en especial del actual, como lo son la promoción de la inversión extranjera y la economía naranja.

Aunque es claro que esta decisión se venía aplazando desde hace mucho, es imperativo que la administración actual ponga el acelerador para revisar una solución que sea viable jurídicamente no solo para Uber, sino para todos estos modelos de negocio disruptivos, por más conflictiva que esta pueda ser.

Sin duda alguna esta decisión pone en la lupa varios aspectos importantes que a veces pueden pasarse por alto y que se vuelve relevante revisar.

Por un lado, la Inversión Extranjera Directa (IED) en el país aporta en promedio entre 3 y 4 puntos porcentuales del PIB anualmente. Segundo, la IED es una de las principales promotoras del empleo formal y de calidad. Tercero, contribuye considerablemente en materia de impuestos. Cuarto y muy importante cuando se trata de empresas con un alto componente tecnológico, transfiere conocimiento que genera capacidades técnicas en las personas, así como tiene un alto impacto económico no solo para los vinculados directamente al negocio, sino a todos los que hacen parte de su cadena de valor.

Por último, y en el caso puntual de Uber, es necesario resaltar el efecto que ha tenido en materia de competitividad, pues es claro que la introducción de competencia en esta materia en el país produjo mejorías significativas en calidad, así como el aumento de la seguridad para los pasajeros y conductores, en especial en ciudades como Bogotá en las que antes era muy difícil rastrear el trayecto de un punto a otro.

De otra parte, cifras como las aportadas por el Banco de la República este mes respecto al aumento de los flujos de IED en un 19,4% durante el 2019 frente al 2018 apoyan la sustancia del debate, toda vez que cuando se analizan en detalle estos datos es posible establecer que aún hay un largo camino que el país debe recorrer para que los flujos de IED se concentren en sectores de eficiencia tal como lo ha planteado en sus políticas el actual gobierno a través de su Ministerio de Comercio.

Para nadie es un secreto que históricamente la IED ha estado concentrada en el sector minero-energético.

A tercer trimestre del año 2019 este significó el 36,2% de los flujos de IED, mientras que sectores como el de transporte y comunicaciones tan solo representaron el 6,4%, lo que además se tradujo en una disminución del 11% frente al mismo periodo del año anterior.

En ese orden, se hace necesario que el gobierno alinee su estrategia de atracción y promoción de IED entre sus entidades, ya que pareciera que la Superintendencia de Industria y Comercio va por un camino opuesto a lo que se ha planteado el Ministerio de Comercio dentro de sus metas.

El propósito no debería ser frenar la expansión de estos negocios disruptivos como el de Uber, que además encaja dentro de la llamada economía naranja que promueve el presidente Iván Duque Márquez; el objetivo debería ser dejarlos crecer, y propender para que estas empresas jalonen y diversifiquen la economía con unas reglas claras, y dentro de un marco legal que los ponga en las mismas condiciones de sus competidores.

Desde hace algún tiempo el Consejo de Empresas de Empresas Americanas (CEA), única organización en Colombia que existe para representar y promover exclusivamente los intereses de las compañías de capital estadounidense, hemos venido promoviendo la importancia que tiene para los inversionistas extranjeros contar con un entorno jurídico estable con el fin de hacer negocios de forma transparente y con unas reglas claras que les permitan tomar decisiones en el largo plazo.

Estamos convencidos que el camino para atraer esa IED de eficiencia, que se ha propuesto el gobierno, es proyectar internacionalmente que somos un país serio que le apuesta a sus empresas en el tiempo.

Así mismo, estamos dispuestos a actuar como mediadores ante estas situaciones para que las empresas no tengan que enfrentarse a decisiones arbitrarias en puntos en los cuales ya es difícil retroceder.

Infortunadamente, solo hasta cuando Uber anunció su salida de Colombia se despertó el interés por conocer el impacto que estos nuevos modelos de negocio impulsados por la IED tienen en la competitividad y progreso del país.

Estamos a tiempo para responder a los inversionistas y seguir consolidando a Colombia como la mejor alternativa para invertir en la región, una respuesta rápida en el tema de Uber sería un respiro para todos. ¡Aceleremos, no frenemos!

Ricardo Triana Soto
Director Ejecutivo del Consejo de Empresas Americanas (CEA)


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