Ricardo Villaveces P.

Son circunstancias excepcionales

Más deuda supone más esfuerzos para todos en el presente y en el futuro, pero es que el futuro depende en gran medida de lo que se haga hoy.

Ricardo Villaveces P.
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Ricardo Villaveces P.
abril 26 de 2020
2020-04-26 06:09 p.m.
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Después de varias semanas de cuarentena, de recibir toneladas de información sobre lo que ocurre en el mundo y lo que pasa en Colombia, de foros y debates sobre las características del problema y sobre sus posibles consecuencias, queda claro que son todavía muchos los interrogantes y mucha la información que hace falta para tener una comprensión a fondo de la crisis sanitaria. También, que hay muchos otros frentes en los cuales las conclusiones son ya contundentes y ameritan decisiones urgentes.

Es cierto que no sabemos que tanto se va a extender la pandemia, ni cuantos muertos habrá por cuenta de ella, tampoco sabemos cuando aparecerá la vacuna que nos permitirá superar esta situación, o que nivel de inmunidad se irá produciendo que nos permita convivir con el Covid-19, así como ha convivido la humanidad por años y años con otros virus.

Lo que si es evidente y no hay que hacer muchas elucubraciones para llegar a esa conclusión, es que volver a lo que era “la normalidad” va a tomar largo tiempo y, en el entretanto, los cambios que se producirán van a ser muchos y algunos muy profundos.
En lo inmediato el impacto sobre toda la economía y en particular sobre el tejido empresarial, el empleo, el consumo y todo lo que va aparejado, va a ser dramático.
Habrá unas pocas actividades que podrán tener niveles razonables de operación, pero las dificultades que tendrán muchas cadenas de suministro y la lentitud que habrá en la recuperación de actividades como el turismo, los eventos o la industria aérea permiten prever, sin mayor riesgo de equivocación, que la caída en la actividad económica será de grandes dimensiones.

Las inmensas ayudas que se pueden requerir por este concepto, sumado a las necesidades corrientes del país, ya de por si serían un reto inmenso. Si a eso se le agrega el impacto de la debacle de los precios del petróleo, la situación de las finanzas públicas colombianas se agrava sustancialmente.

Por otro lado, es claro que, aunque el gobierno ha tomado una serie de medidas de ayuda, a todas luces son insuficientes frente a las necesidades que se van a presentar.
La realidad hace iluso pensar que los recursos necesarios pueden venir de más impuestos y es claro que la única opción es la de mas endeudamiento y esto incluye endeudamiento con el Banco de la República, o sea emisión.

Y, además, tiene sentido que los costos del presente se difieran en el tiempo pues la soluciones de hoy serán determinantes en las posibilidades del futuro.

No son tiempos para los excesos de ortodoxia económica. Estamos en situaciones excepcionales y hay que tomar medidas de excepción. La timidez en la acción y una demora en contar con los recursos necesarios pueden llevar a un deterioro del aparato productivo y del empleo que van a necesitar muchos años para su recuperación si no se actúa ya.

Más deuda supone más esfuerzos para todos en el presente y en el futuro, pero es que el futuro depende en gran medida de lo que se haga hoy.

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