Ricardo Villaveces P.
columnista

Tiempos de transición

El resurgimiento del populismo y la pérdida de credibilidad de las entidades nos está llevando a la necesidad de una nueva narración.

Ricardo Villaveces P.
POR:
Ricardo Villaveces P.
septiembre 16 de 2018
2018-09-16 07:20 p.m.
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En la turbulencia actual, en la cual los escándalos son el pan cotidiano en la mayor parte del mundo, resulta interesante salirse de esa montaña rusa y acudir a quienes han mostrado capacidad para ver, de forma global, los temas y mirar desde otras ópticas el discurrir de la humanidad.

Hay diversos autores y diferentes enfoques, pero uno de los que ha causado gran impacto en muchos de sus lectores a lo largo y ancho del planeta es el israelí Yuval Harari. Con sus primeros dos libros, Sapiens y Homo Deus, ha generado debates, discusiones y reflexiones de mucho tipo. En el primero razona sobre la evolución de la raza humana hasta nuestros días, y en el segundo se ocupa de especular sobre el futuro del hombre y cómo han ido cambiando, de manera fundamental, los retos y el entorno en el que por siglos nos habíamos movido.

Ahora, con su estilo provocador e irreverente, en su último libro, 21 lecciones para el siglo XXI, vuelve a plantear temas polémicos, pero que ameritan atención. Dedica esta obra al presente y pone en evidencia los desafíos que tenemos por delante y las complejidades que vivimos en un mundo que se encuentra en un proceso de transición. Sostiene Harari, a lo largo de sus libros, que lo que diferencia a la especie, el Homo Sapiens, es su capacidad de actuar colectivamente y lograr esto por la habilidad para construir narraciones que, sin corresponder a hechos verificables, se aceptan, aglutinan y construyen identidades. En estas categorías caen conceptos como el del dinero, la nación, los partidos políticos o las religiones.

Dice Harari, que después de las narrativas teocráticas que primaron por muchos, siglos el hombre fue llegando al siglo XX con tres narraciones que predominaron y explican ese periodo. Fueron ellas el fascismo, el comunismo y la ideología liberal. Los dos primeros llegan a su fin con la Segunda Guerra Mundial y con los sucesos que concluyen en la caída del muro de Berlín. Quedamos con la ideología liberal que, como se ve, hoy hace agua.

El resurgimiento de los nacionalismos, del populismo, del aislacionismo y la pérdida de credibilidad de las entidades supranacionales nos está llevando a la necesidad de una nueva narración. En el entretanto, seguirán apareciendo los Trump, y similares, que contribuirán al caos, mientras van apareciendo los nuevos relatos que redefinan el panorama global. Se pregunta Harari, si frente a los grandes retos que, además, nos ponen la biotecnología y la infotecnología, el mejor camino será el de la ideología liberal, que parte de la capacidad e información de los votantes, de la racionalidad de los consumidores y de hacer ‘lo que nos diga el corazón’ cuando vemos la insensatez en las escogencias, lo manipulables que somos frente al manejo de los medios y, ni se diga, lo que lo seremos frente a fenómenos como el big data y la inteligencia artificial.

Preguntas sin respuesta, pero que dejan muchas inquietudes sobre los tiempos por venir y sobre esta transición, mientras encontramos esas nuevas narrativas que nos permitan progresar colectivamente en un mundo cada vez más desafiante.

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