Ricardo Villaveces P.

'Más vale una vez colorado ...'

Asuntos como la soberanía y la institucionalidad no se pueden arriesgar.

Ricardo Villaveces P.
POR:
Ricardo Villaveces P.
noviembre 28 de 2007
2007-11-28 04:20 p.m.
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 El presidente Uribe ha tenido que afrontar la semana que termina, un complejo reto para manejar la difícil situación originada en su arriesgada decisión de convertir al presidente Chávez, en mediador para el intercambio humanitario. Decisión audaz la que había tomado, no era sorpresa para nadie que iba a tener consecuencias imprevistas por el carácter tan particular de Chávez y su irrefrenable afán de protagonismo. Producto de la desesperación, de la angustia o de su carácter impulsivo, el Presidente, al ver que todos los demás intentos de liberación de los secuestrados habían fracasado, tomó esta posición que, sin duda, era difícil de asimilar para el país. No obstante, la solidaridad de los colombianos con esos compatriotas secuestrados y la confianza que genera Uribe permitieron que se le diera el beneficio de la duda a su decisión y el país viera con fastidio, pero con resignación a la senadora Córdoba con boina de las Farc y a Chávez ofreciendo a los violentos un protagonismo y un espacio político que, desde muchos puntos de vista, representaban un retroceso en el debilitamiento político que este grupo ha venido teniendo.

Era predecible que Chávez pretendería asumir un papel cada vez más protagónico y que no iba a actuar como vocero de Uribe, sino que trataría de liderar el proceso dándole a las Farc una oportunidad para su 'reencauche'. Los violentos, con la actitud que los ha caracterizado, dilatarían hasta el cansancio cualquier liberación, mientras pudieran seguir ganando terreno en el escenario internacional. Lo que se conoce hasta ahora de las conversaciones con Chávez indica que se centraron en el despeje, la cita con Marulanda, etc. y lo que menos prioridad tuvo fue la situación de los secuestrados. Ni siquiera la presión de la cita con Sarkozy los llevó a presentar las pruebas de supervivencia, que cualquiera hubiera considerado un requisito mínimo para iniciar un proceso de negociación.

En fin, la situación se había tornado inmanejable y cada vez iba a ser peor. Sin duda, el lío lo había armado Uribe con su arriesgada decisión y con el antecedente que había creado de poner a Chávez a hablar con los oficiales colombianos en una ocasión anterior, pero lo que no era menos cierto, es que era una situación que no podía seguir avanzando. Por ello, es que, como dicen 'mejor una vez colorado que ciento descolorido'. Esto tendrá un costo político y los familiares de los secuestrados y muchos opositores del Gobierno criticarán sin piedad esta decisión. Habrá que tener paciencia con ellos, pues su angustia es más que justificable. No obstante, hay que apoyar al Presidente en su decisión, pues aunque el problema fue creado por él, no es menos cierto que asuntos como la soberanía y la institucionalidad no se pueden arriesgar, y eso es lo que estaba en juego de seguir entregando el manejo de un tema tan delicado a un personaje tan folclórico como el presidente vecino.

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