Roberto Angulo

El Gran Consenso o la derrota de los pobres

Al blindar a la clase media, que es el 25% de la población, el 98% de Colombia no incrementaría aporte.

Roberto Angulo
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Roberto Angulo
julio 14 de 2021
2021-07-14 08:30 p. m.
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En el documento de lanzamiento del Gran Consenso del proyecto de inversión social, divulgado el pasado martes por el Ministerio de Hacienda, hay un párrafo que me llamó la atención. El texto es el siguiente:

Hay un acuerdo nacional en el que las clases medias no se deben gravar con impuestos adicionales, pues estas son el motor del consumo y, por consiguiente, de la reactivación. En este sentido, la propuesta que se construya no tocará el impuesto a la renta ni se modificará la estructura del IVA”.

Pienso que el párrafo es inconveniente por tres razones: reduce a su mínima expresión el potencial redistributivo del proyecto, es engañoso e introduce ineficiencias.

El principio debilita el potencial redistributivo del proyecto al descartar un aumento en la contribución de casi todas las personas naturales. Al blindar a la clase media, que es el 25% de la población, el 98% de Colombia no incrementaría aporte (que es la suma de pobres, vulnerables y clase media en 2020).

El párrafo además es engañoso porque, luego de decir que no tocará a la clase media, afirma que -en ese sentido- no modificará el impuesto a la renta ni la estructura del IVA. Al leerlo queda la duda de si se refiere al impuesto a la renta de la clase media o de toda la población, pero en otro comunicado que divulgó la presidencia dice que el proyecto aumentará el recaudo “sin afectar a las personas naturales” ¿Por qué incluyen a los ricos en el blindaje que supuestamente era exclusivo de la clase media? ¿El 2% más rico pertenece a la clase media?

Finalmente, el principio de no tocar a ninguna persona natural transmite una buena parte del aumento tributario a las empresas, situación que puede generar ineficiencias al desestimular la inversión y la inclusión productiva formal en un momento donde necesitamos exactamente lo contrario.

Algunos defensores de esta propuesta argumentan que su principal virtud es la viabilidad política. Esto puede ser cierto, como también lo es que lo que se apruebe será una expresión de nuestras preferencias por equidad; pero eso no le quita que, de ser aprobado como está, se constituya como una derrota política de los pobres, quienes no se beneficiarían del principio de blindar a los más pudientes, ni mucho menos del debilitamiento de los programas sociales en comparación con otras alternativas posibles.

El evento de socialización del Gran Consenso me recordó esta frase desoladora de Milton y Rose Friedman que está en su libro La libertad de elegir: “Los pobres tienden a carecer no solo de las capacidades valoradas en el mercado, sino también de las capacidades requeridas para tener éxito en la rebatiña política por los fondos. Una vez que los reformadores bienintencionados que pudieron haber contribuido a que se adopte una medida de bienestar han pasado a su siguiente reforma, los pobres se quedan solos para pelear por sí mismos y ahí casi siempre serán derrotados”.

ROBERTO ANGULO
Socio Fundador de Inclusión SAS
Rangulo@Inclusionsas.com

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