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Roberto Junguito

Seguridad y crecimiento económico

Roberto Junguito
POR:
Roberto Junguito
noviembre 07 de 2012
2012-11-07 12:24 a. m.
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Aunque la experiencia internacional indica que los países con conflicto interno tienden a registrar ritmos de crecimiento económico inferiores al potencial, la realidad del caso de Colombia es que, no obstante haber enfrentado por cerca de 50 años un conflicto interno con las Farc y otros movimientos guerrilleros, como el Eln, ha logrado mantener un crecimiento económico sostenido y similar al promedio de América Latina.

Esto no quiere decir que el conflicto interno no haya tenido costos económicos y sociales significativos.

Por el contrario, la tasa de homicidios es la más alta de la región, aunque se redujo de manera sistemática desde comienzos del siglo.

Como consecuencia de este conflicto, se ha venido incrementando el desplazamiento hacia las zonas urbanas.

Se estima que la población desplazada era de 2,1 millones hasta el 2001, y que para el 2010 esta había alcanzado 5,2 millones de personas.

Para hacer frente a la situación de inseguridad interna, las autoridades han tenido que profesionalizar a las Fuerzas Armadas e incrementar de forma significativa el pie de fuerza y gasto militar respecto al PIB.

Los indicadores disponibles señalan que la Fuerza Pública pasó de aproximadamente 100 mil hombres hacia 1990 a cerca de 450 mil en la actualidad.

En términos del gasto público en defensa respecto al PIB, las cifras para nuestro país señalan que hoy se sitúa alrededor del 4%.

Cuando se comparan estas tasas con las del conjunto de América Latina, se ve que el gasto militar en Colombia ha sido entre dos y tres veces superior al del resto de la región.

Lo sobresaliente del caso colombiano es que a pesar de la inseguridad interna, los ataques a la población civil y los actos terroristas que han obligado a las autoridades a incrementar el gasto público en defensa y seguridad nacional, la tasa de crecimiento de la economía ha sido similar a la del promedio de Latinoamérica.

De hecho, las fluctuaciones severas en la economía, como fue el caso a mediados de los 80, a finales de los 90 y de la década anterior, estuvieron vinculadas al impacto de recaídas económicas mundiales, y no ocasionadas por factores de la inseguridad interna.

También es importante destacar que la Inversión Extranjera Directa respecto al PIB ha sido similar a la del resto de América Latina e, incluso, superior desde inicios de este siglo, lo que indica una gran confianza económica en el país, aun con la carga de la inseguridad interna.

De este análisis se colige que, si bien es cierto que el conflicto es costoso, hemos logrado mantener un crecimiento económico moderado y sostenido.

Ello se atribuye al buen manejo de la economía y al desarrollo de instituciones económicas que garantizan la estabilidad macroeconómica, pese a las adversidades originadas en el conflicto interno.

Frente a una posibilidad real de un acuerdo de paz, planteado por la administración Santos, que busca la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera, lo esencial es que no se comprometan la política macroeconómica, ni las instituciones como tampoco las bases de una economía de mercado y de bienestar social que han caracterizado el manejo económico nacional.

Roberto Junguito

Presidente de Fasecolda

rjunguito@fasecolda.com

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