Rodolfo Segovia S.
Columnista 

Confianza en las empresas

Se espera que los grandes empresarios lideren los cambios estructurales que la gente desilusionada ya no cree que vaya a conseguir de los gobiernos.

Rodolfo Segovia S.
POR:
Rodolfo Segovia S.
agosto 01 de 2019
2019-08-01 10:00 p.m.
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Limitada publicidad recibió la noticia sobre la confianza del público en las empresas colombianas. Según el Barómetro de Confianza de la firma Edelman, superan con el 73 % a las estrellas de la institucionalidad: la Iglesia y el ejército.

Son un bastión contra la izquierda dura que propone su substitución al entregar al Estado los medios de producción. Ahí basta constatar y lamentar el desmoronarse del vecino y la suerte de los desventurados inmigrantes.

Pocos han expresado con la gracia y profundidad del afroamericano Thomas Sowell, conservador, libertario y políticamente “incorrecto”, el sentimiento de frustración de los que producen frente a las inequidades a que se ven sometidos. A este académico le niegan tribuna en muchas universidades (de prestigio) que profesan la libertad de expresión, la propia, no la ajena.

Parafraseando y ampliando lo que dice Sowell: el Estado-Bienestar es el mas sutil de los engaños: se le quita casi lenta y subrepticiamente el fruto de su trabajo al productor para dársela con el mayor bombo a una masa improductiva.

En el proceso, durante los últimos tiempos la historia de Occidente ha sido la de remplazar lo que funciona por lo que les parece bueno a algunos, para llegar al poder. Si has votado por quienes prometen otorgar cosas gratis, no tienes derecho a quejarte cuando te quiten también a ti para repartir, incluso entre ellos mismos, como en los tiempos en que don Sancho Jimeno enfrentó a los franceses (1697).

En la misma vena dice el profesor: una de las consecuencias de la noción de empoderamiento irreversible es que gentes que poco han contribuido a la sociedad se convencen de que la sociedad les debe algo por su dulce presencia. Como consecuencia, es codicia el querer conservar lo que se ha ganado, pero no es codicia el querer arrebatar las ganancias ajenas.

Dale a un hombre un pescado, como en el clásico ejemplo, y él te pedirá limón y arroz, y a la postre, mediando algún político, reclamará que esos aderezos hacen parte de sus derechos fundamentales. Ninguna sociedad ha históricamente prosperado cuando ha tenido una amplia y creciente clase de parásitos aprovechándose de los que producen.

Sowell no deja por fuera a las universidades mismas, en las que observa que la educación superior es con mucha frecuencia un costoso ejercicio en aislarse de la realidad. Y refiriéndose a la izquierda que se refugia en ciertas dependencias universitarias, señala que en general el socialismo tiene un historial de fracasos tan evidente que solo un intelectual es capaz de ignorarlo o eludirlo. Y en cuanto a los líderes dice: es difícil imaginar una manera mas estúpida y peligrosa de hacer decisiones que ponerlas en manos de gentes que no pagan el precio de equivocarse.

Según la amplia muestra del Barómetro de Confianza, los encuestados se sienten más seguros con las empresas, entre otras cosas porque habitualmente mejoran la condición socioeconómica en su entorno. Llama la atención el contraste con la desconfianza en el Estado y se espera que los empresarios, especialmente los grandes, lideren los cambios estructurales que la gente desilusionada ya no cree que vaya a conseguir de los gobiernos.

Menuda prueba para el empresariado nacional. Lo enfocan porque las gentes no tienen más hacia donde mirar. Pero ese no es su oficio; navega mejor en lo micro. Posee, sin embargo, gremios y centros de pensamiento fuertes, que si deponen egoísmos son capaces de concitar la acción política para asumir el liderazgo que las gentes les quieren atribuir.

Rodolfo Segovia
Exministro - Historiador
rsegovia@sillar.com.co

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