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Rodolfo Segovia S.
Columnista

Después de Rodolfo

El del Ingeniero será muy probablemente un régimen de transición, con drásticos correctivos en asuntos críticos, pero no un régimen de transformación.

Rodolfo Segovia S.
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Rodolfo Segovia S.
junio 02 de 2022
2022-06-02 10:42 p. m.
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El país esquivó una bala. Rodolfo Hernández dividió el voto rechazo y se impuso. Si el continuismo hubiese pasado a la segunda vuelta, no hubiera sido necesario esperar al 19 de junio para saber que Petro era presidente. Son reflexiones que repiten politólogos y gentes de la calle. El horóscopo apunta a Rodolfo presidente. La izquierda dura se contó el domingo pasado y, como se ha observado, no tiene de donde sumar, como no sea recochas a veces malolientes de aquí y de allí. Es más, sino se observa desbandada a siniestra es porque las huestes no tienen para donde coger; ¿Adónde reciben a Benedetti, a Pardo, y a tantos otros oportunistas?

Por su parte, los antipetristas -los continuistas y los reformadores- no compraron la piel de oveja que le quedaba estrecha al fulano, y también se contaron. Son muchos más. Recogerlos a todos no va a ser difícil: con solo ser auténtico -es parte de la personalidad- y no hacer ni decir boberías, ni dejarse torear por las inventivas del mitómano. El imaginar nexos del Viejo con el presidente Uribe, por ejemplo, hace parte del saco de mentiras. ¡Abajo los debates!

La euforia, sin embargo, no exime de reflexiones. El del Ingeniero será muy probablemente un régimen de transición, con drásticos correctivos en asuntos críticos, pero no un régimen de transformación. La simplicidad del discurso lo hace prever. La honestidad es condición necesaria, pero no suficiente. Colombia bordea un acantilado social desde donde es fácil despeñarse. Encontrar refugio requiere sustituir políticas económicas fracasadas y atravesar correctivos sociales para eliminar grados inaceptables de desigualdad. Es la tarea para después de Rodolfo.

La España borbónica justo después de la muerte de don Sancho Jimeno, el héroe de Cartagena en 1697, reconoció que sin América no era nada. Se dedicó entonces a integrarla a su economía y para ello destinó recursos con el fin de reconstruir la flota de guerra que mantuviese abiertas sus rutas de comercio. Primer paso. El inicio es la lucha contra la corrupción. Después se requiere enfrentar enquistadas estructuras de poder, sin echar el armario al suelo. Ahí es donde entra el Centro-Centroizquierda.

Encuesta tras encuesta el país dice hoy ser de Centro, pero vota en los extremos. El meollo está en aglutinarlo electoralmente. Sus voceros no lo han logrado, por personalismos o por incompetencia para inspirar. El potencial de votos, empero, está ahí presente. Se trata de empaquetar las bondades del capitalismo para crear riqueza y bienestar, con el reconocimiento de sus defectos y la manera de corregirlos. Capitalismo sí y socialismo también; explotación de los recursos, pero con cuidado del medioambiente; cultura de lo diverso sin extremismos.

Ha hecho falta el líder inspiracional. Uno que venda las ideas de Centro con carisma. Y hace falta construir la unidad del Centro desde ahora. Sin hacerlo, no habrá salvador que libre al país de la izquierda dura pregonando cambio. Es lo que viene después de Rodolfo.

Rodolfo Segovia 

Exministro e historiador.

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