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Rodolfo Segovia S.

El dilema petrolero

Ubicarse con éxito en un mundo cambiante requiere rasmia e imaginación, ajenos a simplismos ideologizados.

Rodolfo Segovia S.
POR:
Rodolfo Segovia S.
noviembre 03 de 2022
2022-11-03 09:28 p. m.
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El dilema petrolero consiste encomplacer a los ecofúricos, abanderados por Minas y Energía e inspirados por las propuestas de campaña de Petro, o atender los llamados a la sensatez del ministro Ocampo y de un coro creciente de opinadores. A la Ministra hay que excusarla porque no ha estado mucho tiempo en el puesto (lo mismo se dice de Jennifer Granholm, la secretaría de Energía de Biden); por nunca haber tenido que considerar lo que Ecopetrol es para la economía nacional; y, además, porque al parecer no ha reflexionado acerca de cómo ubicar la empresa en la sociedad sin carbón en unas décadas. Tal visión no está al parecer en su geografía.

En Colombia y el mundo mucha gente quiere que el petróleo deje de producirse, pero eso no va a suceder. Y no va a detenerse porque al petróleo lo rige no la producción, sino la demanda. Una vez esta deje de existir, los pozos obsoletos se taponarán. Y hay demanda porque el petróleo es vida. Si todos los vehículos automotores desaparecieran, el crudo seguiría siendo indispensable e imbricado en mucho de lo que tocamos o disfrutamos. La economía mundial está todavía lejos de tener alternativas viables para sustituir masivamente los hidrocarburos. Como consecuencia, la transición climática no puede ocurrir a la velocidad que algunos preconizan. La humanidad no podría pagarla.
Gentes muy entendidas han hecho las cuentas de lo que representa para Ecopetrol y el país cesar la exploración y explotación de hidrocarburos. Han señalado los efectos sobre la balanza de pagos, que tomaría largo tiempo equilibrar con otros productos; han hecho énfasis sobre el déficit fiscal en una economía sin hidrocarburos; y han cuantificado el impacto de su ausencia sobre los presupuestos de inversión de la regiones. Han señalado, además, los millares de empleos bien remunerados que se perderían y han hasta llamado la atención sobre los riesgo que representa para la seguridad nacional el no contar con combustibles fósiles propios. Total, la idea parece que no tiene como justificar el heroico sacrificio en el altar del cambio climático, donde ni siquiera se notaría dado que la contribución colombiana es ínfima.

A Colombia le conviene mirar el cambio climático como una oportunidad y preparase para ser suministradores de la menguante demanda. Lo sensato es arroparse con el petróleo mientras dure, hasta donde lo permita el ser un productor de altos costos de transporte interno (que no lo sería si se comenzara a producir por fracking en el Bajo Magdalena). Y hacerlo con la consciencia tranquila porque comparado con el aporte de vacas y novillos lo de Colombia es un mal muy menor.

La plata de América era veneno económico en la España de don Sancho Jimeno, el héroe de Cartagena en 1697, pero por aquel entonces no se la podía remplazar. Ubicarse con éxito en un mundo cambiante requiere rasmia e imaginación, ajenos a simplismos ideologizados. Menos mal que lo primero parece estar ganando terreno.

Rodolfo Segovia
Exministro e historiador.

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