Rodolfo Segovia S.
Columnista

Embelecos costosos

El suministro de gas licuado internacional está en el Océano Atlántico, antes del canal de Panamá, no en el Pacífico.

Rodolfo Segovia S.
POR:
Rodolfo Segovia S.
enero 30 de 2020
2020-01-30 09:32 p.m.
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La Unidad de Planeación Minero Energética (Upme) del Ministerio de Minas y Energía determinó que podría presentarse escasez de gas natural a partir de agosto de 2024.

Propone como solución una planta de regasificación en Buenaventura para gas importado, similar a la que existe en Cartagena, con el complemento de un gaseoducto de Buenaventura a Yumbo y la reversión de flujos hacia el interior del país. El costo estimado de las inversiones suma US$700 millones.

El estudio de fuentes de gas de la Upme para recomendar la regasificación en Buenaventura erra por pesimismo. Unos millones de pies cúbicos de gas aquí y otros millones allí y la urgencia desaparece. Las corrientes nuevas se subestiman. La subestimación más importante es Orca, un yacimiento costa afuera en La Guajira, que debe entrar en producción en 2023 utilizando las instalaciones existentes de Ballena, y al mercado nacional por un gaseoducto casi sin uso. Pertenece a Petrobras (operador), Ecopetrol y Petrobras. El aforo de Upme es de 60 millones de pies cúbicos diarios (mpcd), pero su verdadero potencial es 200 mpcd, como corresponde a reservas de 0,7 teras. Esa sola fuente conjura parcialmente el supuesto déficit de 2024.

Pero hay más: el gaseoducto Sucre-Córdoba-Medellín, para estimular la promisoria cuenca gasífera liderada por Canacol, sería una obra futurística en vez de una instalación defensiva como Buenaventura. La promesa en una primera etapa sería hasta de 100 de mpcd. El ducto tendría, además, la ventaja de cerrar el circuito de ductos de gas entre la costa norte y el centro del país. Cabe añadir que su prolongación hasta el centro de distribución en Mariquita doblaría la seguridad de suministro hacia el suroccidente de Colombia. Lo que se pretende invertir en Buenaventura, por cuenta de todos los usuarios de gas, quedaría mucho mejor empleado a mediano plazo en la conexión Costa-Medellín.

Notable también es el potencial del gas asociado a carbón de la Loma, Cesar, ya conectado a la red. Un malentendido semántico del Consejo de Estado ha paralizado la producción de ese gas, pero eso tendrá que arreglarse pronto. La Drummond garantiza conservadoramente 25 mpcd, aunque el verdadero aforo es por lo menos el doble. Gas hay, otra cosa es que la Upme, por exceso de precaución, esté proponiendo una equivocada asignación de recursos. Por demás, de materializarse la perspectiva presentada, y de necesitarse gas externo, tiene mucho más sentido instalar en Ballena, La Guajira, una planta de regasificación más pequeña que haría uso inmediato de infraestructura y gaseoducto. El suministro de gas licuado internacional está en el Océano Atlántico, antes del canal de Panamá, no en el Océano Pacífico.

Traer gas licuado a Buenaventura no mejora la seguridad del suministro de gas al suroccidente. Y no se trata, obviamente, de precio. Los cálculos de la Upme demuestran que ese gas siempre será más costoso que el suministrado internamente por Mariquita, así Cali se encuentre al final de la red nacional. Mayor seguridad se obtiene, como se anotó, doblando la oferta desde Medellín por oleoductos internos. Don Sancho Jimeno, el héroe de Cartagena en 1697, urgía al gobernador De los Ríos a invertir en defensa y no en frivolidades, que estimaba eran embelecos costosos.

Rodolfo Segovia
Exministro - Historiador
rsegovia@sillar.com.co

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