Rodolfo Segovia S.
Columnista

Esquilmar al consumidor

Los costos de licuar, transportar por mar y gasificar serán siempre mayores. ”.

Rodolfo Segovia S.
POR:
Rodolfo Segovia S.
noviembre 26 de 2020
2020-11-26 07:42 p. m.
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El tecnócrata se equivoca y el país paga. Pasa, por ejemplo, con la apertura y los tratados de libre comercio.

Los tecnócratas se montaron hace 30 años en una teoría, se la vendieron a la clase política ávida de soluciones frente al estancamiento y hasta el sol de hoy. Después de eso, los hechos se ignoran, y mas ahora que los importadores son un lobby poderoso, aunque esté a la vista el mal que se hace.

Lo mismo sucede con una superchería de Unidad de Planeación Minero-energética (Upme). Se le ha metido en la cabeza que para garantizar el suministro de gas, Colombia necesita una planta de desgasificación en Buenaventura, con sus correspondientes gasoductos y estaciones duales de bombeo.

El chiste vale mas de US$1.000 millones y todavía faltan datos. Se le hacen razonadas observaciones, pero los tecnócratas, como un toro cerrero, embisten sin distraerse.
Y ¡ojo!, las costosas cabriolas gasíferas de la Upme son por cuenta del consumidor. Por tratarse de un proyecto de “interés nacional” del sistema de gas, la cuenta de cobro por las instalaciones de desgasificación y conducción en el Pacífico se la ‘arrecostarán’, como dicen los campesinos, al consumidor a plazos, con la cuenta mensual de gas. Un desfalco.

Hace un año se dijo que la escasez golpearía en 2024, pero ahora se ha movido a 2026. La Upme maneja un blanco móvil. Y es natural. Las reservas firmes de gas se corrigen cada tanto, según se van incorporando nuevas. Colombia nunca ha dejado de incorporar reservas de gas desde cuando comenzó a utilizar el hidrocarburo, hace mas de 35 años.

Es cierto que desde 2012 las reservas firmes de gas han venido en descenso. A hoy, son suficientes para los próximos ocho años. Es poco, pero las perspectivas son inmejorables.

Ecopetrol acaba de anunciar su plan bandera. Piensa acelerar prioritariamente la incorporación de las reservas probables en el piedemonte llanero (yacimientos alrededor de Cusiana), La Guajira (Orca) y al norte del golfo de Urabá (Purple Angel, etc.). A lo que hay que añadir las crecientes reservas de la petrolera Canacol en Bolívar y Sucre, que no están en el plan de abastecimiento de la Upme. Lo que está haciendo falta es un gasoducto que lleve estas últimas a Medellín o Mariquita para cerrar el circuito de la red nacional, que costaría apenas US$200 millones para transportar, muy importante, económico gas colombiano. Para contingencias basta una modesta estación desgasificadora en La Guajira, donde ya existe toda la infraestructura.

La belleza gasífera es que se trata de producto nacional, no de gas de Camisea en el Perú, único proveedor en el Pacífico.

Al suroccidente de Colombia se le ha vendido que ese gas licuado sería más económico, puesto que esta al final de la red de los gasoductos nacionales el transporte les encarece el producto. Falso.

Los costos de licuar, transportar por mar y gasificar serán siempre mayores. Su mejor opción es el gas nacional y los gasoductos mencionados para mayor seguridad de suministro.

A la Upme hay que decirle lo que Don Sancho Jimeno pensaba frente a los piratas que saquearon Cartagena en 1697: ¡Sáquennos la mano del bolsillo!

Rodolfo Segovia Salas
Exministro - Historiador
rsegovia@sillar.com.co

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