Rodolfo Segovia S.
Columnista

Identificar el enemigo

Es vital identificar al enemigo que busca no transformar, sino liquidar, 600 años de accidentada construcción del Estado de derecho.

Rodolfo Segovia S.
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Rodolfo Segovia S.
junio 03 de 2021
2021-06-03 08:30 p. m.
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Don Sancho Jimeno defendió valerosamente Bocachica contra piratas en 1697, pero no pudo impedir que rindieran Cartagena. El deterioro de sus murallas y una defensa pusilánime la condenaron al saqueo. Don Sancho tenía bien identificado al enemigo: el poderoso Luis XIV de Francia y sus secuaces.

Por estos lares, se han demorado en entender quién es el enemigo. Se acogió sin beneficio de inventario el democrático concepto de la marcha de protesta, a la que tiene derecho todo colombiano, y que, por fortuna, aun puede ejercer.

Cuando comenzó el desmadre no se dimensionó lo sistemático del ataque a la economía nacional, ad látere de las protestas. Se generalizó ‘el paro’ con comité. La diferencia es que todo el mundo tiene derecho a parar y es legítimo, pero no a parar a los demás por la fuerza que es ilegítimo.

Las fallas de inteligencia han sido protuberantes. Solo en medio de las trifulcas se ha venido a comprender que la subversión había preparado un ejército celular bien coordinado para infligir el máximo daño a la economía colombiana.

Es así como se multiplicaron los bloqueos y los actos terroristas detrás de las marchas, cohonestados por algunos de sus organizadores de la ultraizquierda y secundados por elementos narcotizados. En ese cuadrante cae Fecode.

Los maestros que han estado recibiendo sueldos sin enseñar no tienen de que protestar, aunque sí lo hacen sus elementos mas ideologizados al compás de una organización sindical que proclama que su misión es establecer el comunismo en Colombia.

Una faceta visible ha sido la lluvia de patadas, piedras y proyectiles incendiarios que ha recibido una policía estoica, capturada en múltiples imágenes, por parte de lo que se ha venido a conocer como ‘la primera línea’, entrenada para esas agresiones, y acompañada por el hampa en saqueó indiscriminado.

La policía no puede responder ojo por ojo, sin perjuicio de su derecho a defenderse. Por ser policía, representar la ley y cobijar los derechos de los demás tiene que ser muy prudente. Excesos de su parte son doblemente reprensibles.

Con errores en el uso de la fuerza, que deben castigarse tras debido proceso, se lanzó una ofensiva desmesurada en redes con muchas imágenes prefabricadas y montajes, cuyo objeto ha sido desprestigiar al país y presentarlo a sus gentes y al mundo como lo que no es: un Estado represivo. Y, por ende, con una fuerza pública asesina. Lo repiten por doquier y ha hecho mella.

Identificar al enemigo, empeñado para sus fines en empobrecer a los colombianos, ha tomado tiempo. Sus acciones son subversivas, mediante eso que se ha llamado guerra asimétrica.

Dialogar, por otra parte, tiene sentido, aun si no es claro que la contraparte sea representativa. Urgen reformas y paliativos en la sociedad colombiana. Con razón hay descontento popular. Por eso es vital identificar al enemigo que busca no transformar, sino liquidar, 600 años de accidentada construcción del Estado de derecho.

Rodolfo Segovia
Exministro - Historiador
rsegovia@sillar.com.co

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