close
close
Rodolfo Segovia S.

La gran marcha de Moscú

Ucrania no sorprende. La historia de Rusia ha sido una de continuo batallar por territorio. Una potencia permanentemente insatisfecha.

Rodolfo Segovia S.
POR:
Rodolfo Segovia S.
octubre 06 de 2022
2022-10-06 09:58 p. m.
https://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/24/56cdc35d70138.png

Para orientarse en el conflicto ucraniano, ayuda pasearse con un catalejo de larga vista por los anchos caminos de 700 años de expansión del pequeño principado de Moscú en el continente Euroasiático y América, desde cuando se liberó de los kanatos mongoles que lo subyugaban todavía a principios del siglo XVI. La marcha ha sido deslumbrante, con algunos momentos críticos: Nóvgorod le disputó la primacía; el gran Carlos XII de Suecia la atacó en 1710; Napoleón la invadió en 1812; el colapso de los Romanov (1917) fue un gran revés; marcha de Hitler y la Gran Guerra Patriótica (1941-45) la amenazó de muerte; la Unión Soviética colapsó (1991).

En la construcción de imperio, Rusia desfiló terrestre hasta el Pacífico casi sin oposición, mientras las potencias atlánticas colonizaban América. Estuvo en el siglo XVIII y hasta una compra oportuna, en Alaska y la costa hasta casi San Francisco. Por el sur, avanzaron contra el imperio turco con Catalina la Grande (1762-96).

Por esa época conquistaron la Crimea. Solo la intervención de Francia y Gran Bretaña (Guerra de Crimea 1853-56) evitó que Rusia se apodera de Estambul y plantara su flota en los mares cálidos del Mediterráneo. Hacia el Asia Central coleccionó provincias islámicas y penetró en el Cáucaso. La oposición inglesa desde la India impidió que llegara al Índico.

Al occidente, los avances fueron parsimoniosos, aunque sangrientos. Pedro el Grande abrió las puertas al hacerse al Golfo de Finlandia, Estonia y Letonia hacia 1720 (eran suecos). Pudo entonces fundar a San Petersburgo e incursionar en el mar. Antes, Rusia había arrebatado Ucrania Oriental a Polonia (1667). La aniquilación de esta fue el puente para ingresar a Europa Central, donde reinaban Prusia y el Imperio Austriaco. A Polonia-Lituania se la repartieron tres veces hasta desaparecerla. Rusia obtuvo un gran bocado y la parte de Ucrania que le hacia falta. En guerra contra Suecia, se hizo Gran Ducado de Finlandia en 1809. Después no hubo más anexiones significativas al Occidente, pero agitó en los Balcanes el paneslavismo. El irrestricto apoyo ruso a Serbia precipitó la Primera Guerra Mundial. Su gran frustración imperialista fue no haber podido asentarse en el Bósforo y los Dardanelos.

La derrota rusa en la Guerra del 14 significó la independencia de Finlandia y de las repúblicas bálticas, así como la reconstitución de Polonia sin Ucrania. Esta se independizó, 1917-21, y luego se integró entre las primeras a la Unión Soviética. Los soviéticos reincorporaron las repúblicas bálticas después del pacto Molotov-Ribbentrop de 1939, que significó también una nueva partición y desaparición de Polonia. A Finlandia la invadieron en el invierno de 1939, y para 1944 le había arrebatado 11% de su territorio. Con la disolución de la Unión Soviética, el Ducado de Moscú sufrió una merma sensible de sus conquistas. Y, como podría esperarse, muchos no quedaron contentos.
Ucrania no sorprende. La historia de Rusia ha sido una de continuo batallar por territorio. Una potencia permanentemente insatisfecha.

Rodolfo Segovia
Exministro e historiador

Destacados

  • OPINIÓN
  • NEGOCIOS
  • MIS FINANZAS
  • TENDENCIAS

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes