Rodolfo Segovia S.
columnista

Michael Rubens Bloomberg

Los demócratas necesitan quién atraiga suficiente opinión para derrotar al Presidente en ejercicio, que tiene todas las ventajas, salvo la de ser él. 

Rodolfo Segovia S.
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Rodolfo Segovia S.
febrero 13 de 2020
2020-02-13 10:25 p.m.
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Bloomberg es un multibillonario y político de origen demócrata, nacido en Massachusetts. Abandonó su partido en el 2001 para aspirar a la alcaldía de Nueva York, donde se eligió por primera vez en 2002 como republicano. Se reeligió por dos veces, la última vez como independiente, hasta terminar en 2013. Se caracterizó por su pragmatismo, no exento de mano dura y racista contra el crimen. Alguna vez le preguntaron, dada su ambivalencia partidista, sobre ideología, a lo que respondió: la tarea de los alcaldes es recoger la basura.

Antes de su interludio como alcalde de Nueva York, Bloomberg fundó, en 1981, una compañía de servicios e información financiera, conocida simplemente como Bloomberg. Su fortuna se estima en 60 mil millones de dólares. Con esa munición y su prestigio como hombre de negocios, donante y administrador público se ha lanzado a presidencia de los Estados Unidos. Tiene 78 años.

La campaña de Bloomberg se inició tarde, después de observar los enredos del partido demócrata. No ha participado y no participará en las primeras cuatro primarias. Se reserva para el “supermartes” del 3 de marzo. Entonces se celebraran primarias en más de una docena de estados, incluidos los más grandes, California y Texas, que eligen el mayor número de delegados a la Convención Nacional Demócrata del 13 al 16 de julio.

Mientras tanto, el candidato no se ha quedado quieto. Se está gastando su propia plata y se estima que van más de US300 millones. En pocas semanas ha ascendido a un respetable 15% de la intención de voto demócrata. Su organización ha sido impecable, con centenares de agentes llevando su mensaje de moderación y un blitz en la televisión, con aviso hasta en el Superbowl. Mientras sus potenciales rivales batallaban en Iowa y New Hampshire (y próximamente en Carolina del Sur) el se ha paseado sin interferencia por el resto del país.

A Bloomberg le están saliendo las cosas. El Comité Nacional Demócrata ha entrado en pánico por el buen desempeño de Sanders en Iowa y New Hampshire (ambos con el 26-27%) y el desplomarse de Biden. La indicación en este último estado es que a pesar de la victoria parcial del senador vecino (Sanders es de Vermont), lo moderados ganaron en New Hampshire. Saben que un candidato tan a la izquierda como Sanders tiene pocas probabilidades de alzarse con la presidencia, pese a los entusiasmos que despierta. Sin el moderado Biden, cuya resurrección es improbable, el Comité y la opinión de centro han quedado expósitos. El joven alcalde Buttigieg, homosexsual aunque de buen comportamiento en la primarias hasta ahora, no da la talla. En cierto modo él ha servido de comodín para el centrista Bloomberg.

Don Sancho Jimeno, que había peleado contra los corsarios franceses en 1697, fue testigo de cómo el bourbon Felipe V logró afianzarse en el trono de España después de una larga guerra contra una poderosa coalición formada por Inglaterra, Holanda, Austria Prusia, Saboya y muchos más. Se sabrá en semanas, pero Bloomberg está posicionado para convertirse en el candidato que sí puede enfrentarse con éxito a Trump y su panzer económico, que amenazan perpetuarse en el poder. Los demócratas necesitan desesperadamente quien atraiga suficiente opinión para derrotar al presidente en ejercicio, que tiene todas las ventajas, salvo la de ser él. Ese adversario no puede ser sino un candidato de centro, con prestigio y recursos. Bloomberg puede ser el salvador. A los demócratas les importa alguien que a como de lugar pueda acabar con Trump.

Rodolfo Segovia
Exministro - Historiador

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