close
close
Rodolfo Segovia S.
Columnista

Tributaria retrógada

La ley es recesiva porque es perezosa. No es que los tecnócratas actúen de mala fe, sino que no se ha atrevido a enfrentarse a la abulia a la Dian.

Rodolfo Segovia S.
POR:
Rodolfo Segovia S.
septiembre 09 de 2021
2021-09-09 08:27 p. m.
https://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/24/56cdc35d70138.png

El ministro del Hacienda, José Manuel Restrepo merece unas felicitaciones. Le han aprobado la ley tributaria es un santiamén. Desde Rojas Pinilla, cuando se decretaba a la brava, rara vez se había visto un trámite tan rápido y con tan pocas peluqueadas y colgandejos.

En la mezcla de impuestos y auxilios hay para todos los gustos. Lo que el ministro presentó se convirtió en ley. Muy buen trabajo consensual. No por ello, sin embargo, deja de ser una ley retrógrada en lo tributario, cualquiera que sean sus benéficos salvavidas sociales anexos.

Se dice retrógrada porque se enfoca sobre los contribuyentes equivocados. Aumenta del 30 al 35 % la tributación de las empresas. Se apeló al susto de los empresarios, aterrados por el ladrillo, y sin voluntad para resistir una arremetida del fisco, y de un gobierno que apeló sin remilgos a la “solidaridad social”.

Tenemos que hacer el sacrificio dijeron desde la Andi. Nada de esto último es malo per se, excepto que el recaudo se ensaña contra quienes reinvierten, crecen y crean empleo.

La ley es recesiva porque es perezosa. No es que los tecnócratas actúen de mala fe, sino que no se ha atrevido a enfrentarse a la abulia a la Dian. Se prefiere, por ejemplo, el 4 por mil porque su recaudo es simple, aunque hasta los no entendidos saben que es antitécnico. En países con sistemas tributarios mas inteligentes, son las personas naturales las que cargan con el peso de los impuestos.

En Colombia su cifra es ridícula. Don Sancho Jimeno, adalid de Cartagena en 1697, diría que el sistema tributario está todavía en la etapa del cobro de un impuesto per cápita a los indios.

La pereza de la Dian la lleva a concentrar sus esfuerzos en un reducido número de ‘grandes contribuyentes’, que son, por lo general, fáciles de auditar. Argos y el grupo Aval puede ser que utilicen todas las argucias para reducir sus impuestos, pero no capan.

No les conviene reputacionalmente. A ellos se dirige principalmente el 5 % adicional de marras. En el proceso, las medianas empresas y las pymes sufren aún más; les escamotean recursos escasos.

En sana política tributaria el peso de los impuestos debería recaer sobre las personas naturales, cuando reciben, incluidas las sociedades extranjeras, sueldos altos, dividendos y participaciones. O sea, cuando el ingreso es discrecional y no amarrado a planes de crecimiento, como está el de las empresas.

Ahora que hemos sido orgullosamente aceptados en la Ocde podríamos aprender de nuestros pares; casi todos dependen de las personas naturales para la supervivencia fiscal del Estado.

¿Y por qué no se procede a aumentar el recaudo a personas naturales (dentro de lo que no desestimule a trabajar e invertir)? El ADN de la Dian y de hacendistas sucesivos es parte de la razón. Casi ninguna ley tributaria ha sido diseñada para el crecimiento, excepto exenciones cocinadas más por el lobby que por la coherencia.

Casi todas han sido fiscalistas y recesivas. Sin desperezar la Dian y la mente de los tecnócratas, los tributos seguirán siendo retrógrados.

Rodolfo Segovia
Exministro e historiador

Destacados

  • OPINIÓN
  • NEGOCIOS
  • MIS FINANZAS
  • TENDENCIAS

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes