Rodolfo Segovia S.
Columnista

No será tan negro el panorama

La vida útil de los yacimientos de petróleo y carbón será, al parecer de menos de 25 años.

Rodolfo Segovia S.
POR:
Rodolfo Segovia S.
febrero 25 de 2021
2021-02-25 07:20 p. m.
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El futuro de Colombia no es tan negro, pero eso no necesariamente es una buena cosa. La negra vida útil de los yacimientos de petróleo y carbón mundiales será, al parecer de menos de 25 años.

Se ha pronosticado que por allá en el 2040, todavía el 50% de la energía para la civilización tendría que venir de hidrocarburos y residualmente del carbón. Pero el calentamiento global de progresión geométrica no otorga ese plazo.

La razón de la aceleración insostenible está en el permafrost, la capa de hielo que entrapa los suelos de las regiones periglaciares, como la tundra en ambas orillas del océano Ártico, y que almacena metano, un gas de invernadero 20 veces mas poderoso que el gas carbónico (CO2) de la combustión de hidrocarburos.

En la medida en que el metano se escapa a la atmósfera, se desencadena un círculo vicioso de cada vez mayor amplitud hasta proporciones catastróficas para el habitad de los seres vivos. Los hidrocarburos son el catalizador del deshielo.

No se puede esperar, por lo tanto, a que la humanidad esté buenamente lista para irlos sustituyendo. Apremia. Habría, sin embargo, una cura: capturar el CO2 de la atmósfera, quizá en forma de roca (CaCO4), que es como reconstruir cordilleras. Pero eso no está todavía en el tarot.

Ahora bien, carbón y petróleo han sido la savia del comercio exterior de Colombia durante los últimos 35 años. Piensen: Caño Limón, Cuisana-Cupiagua, Castilla-Chichimene, Rubiales han sido los nombres de la bonanzas.

En efecto, en los últimos 35 años han sostenido, junto al carbón, el comercio exterior, sin que el país se ahogue por falta de divisas, aunque con no poco daño al resto de la economía por el abaratamiento cíclico del dólar. Colombia será de los primeros en salir del mercado petrolero. A ello la condenan el alto costo, puesto en puerto, y el bajo precio de sus petróleos pesados.

En la medida en que se reduzca la demanda, solamente irán quedando regiones como el Golfo Pérsico o la eventualmente recuperada Venezuela como suministradores competitivos de hidrocarburos hasta el final.

¿Y con qué se van a sustituir los hidrocarburos? Lo giros de compatriotas en el exterior ayudarán, pero no lo suficiente. También contribuirá el convencerse que la economía extractiva sostenible (oro en particular) es una válida vocación desde la Colonia.
Vale igualmente el énfasis en las exportaciones agrícolas (cacao, aguacate, etc.) que, sin embargo, demandan inversión pública en el campo, como la que gozan las zonas cafeteras. Pero nada de esto alcanzará sin un plan muy pensado de inversiones industriales ganadoras con revisión de los Tratados de Libre Comercio (TLC).

Don Sancho Jimeno, el adalid de Cartagena en 1697, fue testigo de cómo los Borbones en el siglo XVIII incentivaron las inversiones alternas (quina y añil en Colombia, cacao en Venezuela) para depender menos de las minas de América. Aconseja seguir el ejemplo.

Rodolfo Segovia
Exministro e historiador.
rsegovia@sillar.com.co

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