Rudolf Hommes Rodríguez

En búsqueda del tiempo perdido

En el caso colombiano es insondable el rezago de la inversión en infraestructura.

Rudolf Hommes Rodríguez
POR:
Rudolf Hommes Rodríguez
enero 30 de 2012
2012-01-30 03:34 a.m.
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Esperaba que Felipe González volviera a repetir en Cartagena lo que nos dijo en Bogotá, hace unos años, sobre el papel importante que tuvo la inversión en infraestructura en la aceleración del crecimiento de España en su gobierno, cuando también se crearon grandes empresas constructoras y poseedoras de infraestructura que fueron claves para el desarrollo empresarial. 

Como canceló su participación en el Hay Festival, perdimos la oportunidad de volver a escuchar cómo esa estrategia de construcción de infraestructura moderna generó grandes oportunidades de empleo y ayudó a incorporar plenamente a la sociedad española a personas que por su aislamiento geográfico o bajos ingresos no tenían acceso a beneficios y servicios que disfrutaban otros compatriotas. 

En el caso colombiano es insondable el rezago de la inversión en infraestructura. El área de investigación económica de un conocido banco de inversión de América Latina ha hecho algunas estimaciones del rezago en inversión en infraestructura de varios países, y calcula que lo que Colombia tendría que invertir para cerrar esa brecha y quedar en una posición comparable a la de otras naciones del mismo nivel de ingreso es superior a lo que el Gobierno está pensando invertir en los próximos 10 años (más de $99 billones). 

En el plan de inversión del Gobierno se percibe un desinterés en los mercados del Pacífico –que son los que más están creciendo, una fuerte preferencia por carreteras y no vías férreas y poca urgencia en desarrollar la altillanura oriental, donde está el gran potencial agroindustrial.

Los miembros del Gobierno dirán que le estamos predicando a los ya conversos, que ellos están en eso y que al final del mandato se verá que la locomotora de la infraestructura es una realidad. Seguramente tienen razón, y la verdad es que ya parece que pronto se va a notar el impulso que se le dará a esta inversión, pero no deben olvidar que del dicho al hecho hay mucho trecho. 

La tradición en Colombia ha sido que lo que se programa hacer en pocos años termina a medio hacer o, peor aún, sin hacer. Por otra parte, los frecuentes intentos de defenestrar al Ministro de Transporte no contribuyen a que se genere confianza sobre la ejecución del programa. 

No es oportuno ni justo cambiar al Ministro cuando empiezan a verse los frutos de su gestión. Ha tenido el valor de cambiar las políticas para mejorar la efectividad de la inversión y ha desafiado al gremio de constructores, forzándolos a mejorar su capacidad financiera, liquidez y solvencia.

La próxima generación de proyectos que ya están comenzando a salir a licitación deben estar bien diseñados, y ya hay firmas de ingeniería nacional acudiendo a los mercados a capitalizarse. Hace poco salió Conconcreto al mercado de capitales exitosamente, y esta semana se anunció que Construcciones El Cóndor sale al mercado en Colombia, Perú y Chile, asesorada por el grupo de banca de inversión de Bancolombia. Va a ofrecer acciones ordinarias en bolsa, equivalentes de 10 al 20% de su patrimonio, para fortalecer su posición patrimonial y aumentar su presencia empresarial.

Esto forma parte de una consolidación del sector que está empezando a ocurrir como respuesta a la política oficial, que va a redundar en mayor eficiencia de ejecución y nuevas oportunidades de inversión para los fondos y ahorradores individuales. En el futuro habrá menos empresas constructoras concursando por proyectos, pero con más músculo, calidad técnica y capacidad de cumplimiento. 

RUDOLF HOMMES R.

EXMINISTRO DE HACIENDA  

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