Rudolf Hommes Rodríguez

Muchos pobres

La pobreza extrema subsiste por la incapacidad, corrupción o inconsciencia de los dirigentes.

Rudolf Hommes Rodríguez
POR:
Rudolf Hommes Rodríguez
septiembre 26 de 2011
2011-09-26 01:57 a.m.
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Llama la atención que la polémica que generaron las declaraciones del Vicepresidente sobre la medición de la pobreza desviara la atención hacia la metodología para medirla y no se haya destacado que en los últimos 8 años se redujo el número de personas que viven en la extrema pobreza, o que a pesar de ese esfuerzo e independientemente del procedimiento que se use, todavía hay demasiadas personas que viven en esa precaria condición (el 12,3% de los colombianos si se usa la nueva metodología, y 14,76% con la antigua).

Para llegar a esas cifras se calcula el nivel de ingreso que le permite a un individuo adquirir una canasta de alimentos que contiene las calorías y los elementos nutritivos que recomiendan la FAO y el Instituto de Bienestar Familiar como mínimos.

Las personas que tienen un nivel de ingresos inferior al calculado, que es de $87.670 en las principales ciudades y $83.581 en promedio, son las que se considera que viven en extrema pobreza.

El Vicepresidente opina que este nivel de ingreso es muy bajo y que subestima el número de personas que viven en esa condición. Esa es una opinión respetable. Pero no es una opinión constructiva y minusvalora un trabajo serio de un equipo técnico compuesto en su mayoría por jóvenes –a los que les duele el país tanto o más que a Garzón– que están genuinamente comprometidos con el objetivo de acabar con la pobreza extrema en Colombia, y han propuesto una medida que refleja correctamente una situación indeseable y precaria como es la de tener que vivir con tan pocos ingresos –escasamente alcanzan para consumir los alimentos mínimos que se necesitan para sobrevivir.

La medida no es perfecta, pero es suficientemente buena para monitorear año tras año el resultado de las políticas que supuestamente se adoptan para erradicar la pobreza extrema.

Me atrevería a preguntarle al Vice y a los medios que le han hecho eco y que se han divertido tanto burlándose de los técnicos del DNP si no sería un logro maravilloso que al final de otros 8 años – en 2018– no hubiera ninguna persona en nuestro país con ingresos inferiores a los que le permitirían comprar la canasta mínima que recomiendan los expertos. Eso no significaría que se habría acabado la pobreza, pero sí una de sus manifestaciones más extremas y más repudiables.

El economista Amartia Sen ha logrado que el mundo entero acepte que las causas de las hambrunas son políticas. Es hora de reconocer que la pobreza extrema no se puede tolerar y que la principal razón para que subsista es la incapacidad, la corrupción o la inconsciencia de los dirigentes.

Si Garzón y sus corifeos en los medios de comunicación sienten tanta empatía por los pobres, su deber es tratar de orientar las políticas para que en 10, máximo 15 años no quede nadie en el país viviendo en esas condiciones.

Si quieren alcanzar esta meta usando otra medida que incluya mayor número de gente pobre, deben tener en cuenta que ya es enorme el esfuerzo de sacar a 5 ó 6 millones de personas de la pobreza extrema, como la define el DNP.

Hernando José Gómez le dijo al diario El Tiempo que el Gobierno se propone disminuir el número de pobres en dos millones en esta administración. Con ese ritmo, si el esfuerzo se orienta a favorecer a los más pobres, se podría acabar con la pobreza extrema en el 2020. Este debería ser el propósito nacional prioritario. 

RUDOLF HOMMES

EX MINISTRO DE HACIENDA   

rhommesr@hotmail.com

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