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Salomón Kassin Tesone
Columnista

Camino a la desradicalización

El orden restaurado tiene un efecto más fuerte en el respeto ciudadano por las normas, que el orden existente. 

Salomón Kassin Tesone
Banquero de inversión.
POR:
Salomón Kassin Tesone

El Instituto Internacional de Paz (IPI), define la radicalización como “el proceso de desarrollo de ideologías y pensamientos extremos”.

Resalta tres signos presentes en dicho proceso: muestras claras de aislamiento y repetición de un guión preparado en su discurso; falta de respeto hacia los demás, y la inhabilidad de contrastar diferentes puntos de vista en la discusión de propuestas.

Estos tres signos han ido in crescendo en el comportamiento del presidente Petro, desde que deshizo el acuerdo de coalición y decidió aferrarse a gobernar eliminando la disensión y consiguiendo conformar un coro de áulicos en su gabinete ministerial. Ha dejado a su alrededor sólo a aquellos que siguen su pensamiento, sin discusión ni confrontamiento.

Aquí cabe preguntarse, ¿cuál es el camino requerido para lograr que esta radicalización del gobierno no prospere? Pareciera que la ‘ley del menor esfuerzo’ estuviera llevando a que la mayoría de los comentaristas contrarios a su pensamiento lo descalifiquen de forma despectiva y burlona. Pienso, sin embargo, que es más sensato que se enfrente el discurso de Petro con propuestas constructivas, que busquen resolver problemas reales de nuestra sociedad en los campos que el presidente señala. Lograr una aproximación exenta de arrogancia, que acepte la necesidad de enfrentar desafíos muy reales que presenta el modelo económico y social predominante, encaminaría al logro de un camino hacia el progreso.

La sociedad tiene la obligación de buscar acuerdos que permitan que no se repita la situación que nos llevó a que en las elecciones anteriores tuviéramos que escoger entre ‘el menor de los dos males’ en la segunda vuelta para la elección del presidente de la República. Esto permitió que por un margen muy pequeño lograra llegar al poder Gustavo Petro. Nueve meses después de instalado el gobierno y habiendo 13 cambios ministeriales, se llega a un momento particularmente delicado de enfrentamiento directo de su gobierno con la institucionalidad.

Las propuestas de cambio, presentadas simultánea y precipitadamente, no van encontrando posibilidades de avanzar, creando una frustración apenas lógica en el seno del gobierno. No hay razón para pensar que los tres próximos años de gobierno, vayan a ser nada distinto de ‘más de lo mismo’.

Procede entonces buscar una forma en que aquellos colombianos que defienden el Estado de Derecho y buscan, dentro de un modelo económico y social, incluir cambios conducentes a un crecimiento económico más inclusivo, logren encaminarlos. Esto puede alcanzarse incorporando modificaciones que en el pasado se consideraron postergables y que la experiencia reciente ha demostrado la imposibilidad de demorar su solución.

Siendo optimista, espero que el péndulo no vaya llevándonos al extremo contrario. La búsqueda de un cambio a un gobierno incluyente y pluralista, sin ansias de revancha, nos puede llevar a lo que en una columna el doctor Moisés Wasserman, citando una investigación de psicólogos holandeses, asevera: “El orden restaurado tiene un efecto más fuerte en el respeto ciudadano por las normas, que el orden siempre existente”. Ojalá se logre.

Salomon Kassin
Banquero de inversión

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