Salomón Kassin Tesone
columnista

Educación Vocacional

La educación vocacional, con el servicio social obligatorio, serían los pilares sobre los cuales se puede construir una economía más dinámica.

Salomón Kassin Tesone
Banquero de inversión.
POR:
Salomón Kassin Tesone
junio 02 de 2021
2021-06-02 08:30 p. m.
https://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2021/02/10/60240a1d7cc89.png

El esfuerzo que el Gobierno ha hecho en conceder educación gratuita universitaria al estudiantado de los estratos más bajos es encomiable.

(Lea: Cambio generacional)

Sin embargo, se requiere balancear este esfuerzo con la inversión que se está haciendo en educación vocacional, ya que es imperativo crear puestos de trabajo para la inmensa masa de desempleados jóvenes que tiene Colombia. El tiempo apremia.

(Lea: Contrastes)

La mayor diferencia que tiene la educación vocacional con la universitaria, es que la primera busca dar la preparación para crear competencias en trabajos específicos y prácticos, mientras que la educación universitaria busca primordialmente aumentar conocimiento, transmitir teoría y estimular el raciocinio.

(Lea: Cuántos Einsteins perdidos)

La educación vocacional permitiría preparar además de ayudantes de mecánica, plomería, electricidad y operarios industriales, etc; técnicos en alimentación de datos para Big Data, asistentes en modelaje en Inteligencia Artificial y otras similares mientras que hay carreras donde es indispensable la educación universitaria.

El subsidio al empleo juvenil que el Gobierno ha reglamentado debe combinarse con una concientización sobre la necesidad de preparar técnicos y operarios. Estos, en un proceso de trabajo supervisado, podrán aprende una tarea específica practicarla e ir, progresivamente -entre práctica y aprendizaje- escalando en capacitación.

Un programa concertado de educación vocacional debería buscar preparar gente con destrezas que puedan ser puestas en marcha de inmediato. Destrezas que le den al individuo la posibilidad de laborar en la línea de trabajo que haya escogido y marcar una clara ruta de progreso en su carrera.

Se requiere diseñar un plan de estudio continuado que permita adaptar la fuerza laboral a los cambios en la demanda por destrezas específicas.

Definir los currículos en coordinación con empleadores que, expresando previamente sus necesidades, asuman los compromisos necesarios para contribuir en la lucha por, rápidamente, bajar el nivel del desempleo.

La urgencia de crear puestos de trabajo de manera inmediata requiere un esfuerzo concertado del sector privado y el Sena, una entidad que, en mi opinión, está siendo subutilizada, a pesar de tener un excelente historial de resultados. Hay modelos a seguir, tal como lo he mencionado en esta columna en ocasiones pasadas.

En Alemania el respeto que despierta un técnico preparado, no es menor que el de un universitario y esto ha sido la base para la productividad de esa economía. Australia, asimismo, ha podido lograr adaptar el modelo alemán a sus propios requerimientos.

No hay razón por la cual Colombia no pueda como propósito nacional, establecer un programa de choque que, con el apoyo de empresarios, gobiernos y la misma academia logre disminuir el problema de desempleo, que sin lugar a dudas es la preocupación más grande para los jóvenes en este momento.

Planteo este programa de choque como consecuencia de la desconexión evidente entre la educación que requieren, tanto la vieja como la nueva economía, y las profesiones de las que se están graduando actualmente las promociones universitarias.

La educación vocacional, complementada por el servicio social obligatorio, serían los pilares sobre los cuales se puede construir una economía más dinámica, estimulando además, la movilidad social.

Salomon Kassin
Banquero de inversión
skassint@gmail.com

Destacados

  • OPINIÓN
  • NEGOCIOS
  • MIS FINANZAS
  • TENDENCIAS

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes