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Salomón Kassin Tesone
Columnista

¿Si no es ahora, entonces cuándo?

El gobierno de Duque tendrá que decidir cuál es el rumbo a tomar en su política de relacionamiento.

Salomón Kassin Tesone
Banquero de inversión.
POR:
Salomón Kassin Tesone
agosto 18 de 2021
2021-08-18 07:00 p. m.
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Ese proverbio milenario lo pronunció el presidente Biden, al ser cuestionado por los actores políticos en Washington, sobre su decisión de darle punto final a la presencia estadounidense en Afganistán.

Además de ser la salida de las tropas tema importante en su campaña electoral, ésta era una decisión ya tomada y anunciada por la administración anterior de Trump.

En la rueda de prensa convocada para reiterar su posición, Biden fue muy vehemente al mencionar que ya cuatro presidentes de los EE. UU. mantuvieron presencia militar en lo que ha sido la guerra más larga en su historia y que él no iba a dejarle a un quinto presidente esa encrucijada.

Al analizar motivaciones, uno encuentra que dicha decisión coincide (con días de diferencia) con la aprobación en la Cámara de Representantes del programa de infraestructura más ambicioso desde los años 30, cuando Franklin D. Roosevelt implementó el llamado New Deal.

La disyuntiva a la cual se ha enfrentado Biden en economía, se denomina Armas o Mantequilla. La situación del país hace que él esté obligado a escoger entre ejecutar programas de gasto público que requiere la Nación, pues éste cuenta con una infraestructura deficiente, que, en algunos casos tiene casi un siglo de ser inaugurada por lo que necesita con urgencia un programa de rehabilitación. En adición, una economía que requiere un nivel de crecimiento importante, demanda nueva infraestructura.

Estados Unidos, que ha venido jugando un papel preponderante en la época posterior a la Segunda Guerra Mundial, tiene hoy una población cansada de ver a sus jóvenes morir o regresar mutilados de guerras libradas en países lejanos cuya suerte no es motivo de preocupación por el estadounidense común.

Esta posición riñe con la de los políticos de Washington, que le dan mayor importancia a la imagen internacional de su país. A la ciudadanía la preocupa mucho más el desempleo y la estabilidad económica, por lo que la creación masiva de empleos que trae la construcción de obras financiadas por el Gobierno Federal es considerada prioritaria.

Solo el tiempo nos dirá si esta decisión resultará en un efecto positivo a largo plazo en el nivel de aceptación que tenga la administración Biden.

El vacío de poder que deja atrás el retiro de los EE. UU. se tendrá que llenar, y el interrogante es quiénes lo llenarán. Todos los países vecinos serían vulnerables en caso de que los talibanes decidieran actuar fuera de sus fronteras.

Un gobierno fundamentalista musulmán puede hacerle difícil la vida a China si apoya a sus correligionarios, los Uyghurs. Estos están siendo perseguidos, a pesar de las presiones que los defensores de derechos humanos en Occidente ponen sobre China.

La reflexión obligada es cómo Colombia debe reaccionar al cambio de rumbo de la política americana. Al igual que todos los aliados del Gobierno americano, el gobierno del presidente Duque tendrá que decidir cuál es el rumbo a tomar en su política de relacionamiento, dada esta nueva realidad.

Salomon Kassin
Banquero de inversión.

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