Salomón Kassin Tesone
 Columnista

Contrastes

Todavía están a tiempo de evitar que los colombianos enfrentemos una disyuntiva electoral que podría llevarnos al éxodo masivo.

Salomón Kassin Tesone
POR:
Salomón Kassin Tesone
abril 28 de 2021
2021-04-28 07:30 p. m.
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Llama la atención que en el obituario del Príncipe Felipe de Inglaterra en The Economist, lo describan como un “outsider”. Esto, a pesar de haber sido realeza, nieto del último Rey de Grecia y primo segundo de la Princesa Isabel, cuyos padres hubieran preferido que se casara con un local, aristócrata de piel suave.

Invita a la reflexión el que escriban de él como un hombre con el “deseo de un inmigrante de conservar la tradición y el trabajo duro”.

Si dicen que alguien como él, (príncipe consorte de la monarca inglesa), nunca se sintió del todo parte del mundo que lo rodeaba, qué podremos pensar de aquellos que, como inmigrantes tienen que enfrentar desafíos, particularmente cuando tienen un color de piel, un idioma o una religión diferentes a la mayoría de la población del País donde emigran.

Aun así, hay individuos que, a pesar de tener incluso éstas tres características, siguen dispuestos a asumir ese reto, pensando más en el futuro de sus hijos, que en el de ellos mismos.

En Colombia se vive hoy la ola de inmigración más grande que ha tenido el País, después de la Colonización por parte de los españoles. La reacción de un porcentaje importante de la población ha sido de temor a que, como producto de ello, se esté incrementando el nivel de desempleo, que de por sí es preocupante.

Sin embargo, la Escuela Wharton de la Universidad de Pensilvania concluye en un estudio que la inmigración tiene poco efecto en los salarios y que, por lo contrario, ésta lleva a más innovación, a una mejor fuerza laboral, a más especialización ocupacional, a mejoras de competencias en frentes de trabajo y en general, a una mayor productividad económica.

Por su parte, un estudio de la Ocde, encuentra que, en la gran mayoría de los casos, la inmigración tiene un efecto positivo en el PNB per cápita.

Esto me hace pensar en aquellos colombianos que emigran hacia otros Países. Ellos tienen el mismo efecto sobre las sociedades a donde llegan, como la española o la estadunidense donde muchas veces han generado rechazo y xenofobia.

Es aparente que, debido a la incertidumbre política, el fantasma de la emigración ha regresado a Colombia y mientras que, quienes los reciben pueden pensar que son un problema, aquí debemos pensar que son capital humano que estamos perdiendo.

Estos hombres, que viajan buscando mejores oportunidades y mayor seguridad, están dejando de aportar, y se convierten en cerebros fugados en un momento en que el País los necesita.

Es indispensable encontrar la fórmula para evitar que se pierda en Colombia ese capital humano. Invito, a que la dirigencia política que defiende el Estado de Derecho, se comprometa a darles a los jóvenes esa estabilidad necesaria para que permanezcan en el País, para que puedan crecer aquí. Esto obligaría a deponer intereses y despolarizar las urnas.

Si se concentran en los valores que tienen en común, todavía están a tiempo de evitar que los colombianos enfrentemos una disyuntiva electoral que podría llevarnos al éxodo masivo.

Salomón Kassin Tesone
Banquero de inversión.
skassint@gmail.com

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