Salomón Kassin Tesone
Columnista

Empatía

Es urgente que aquellos que se ocupan del sistema educativo analicen cómo balancear la oferta de las profesiones con la demanda por estas.

Salomón Kassin Tesone
POR:
Salomón Kassin Tesone
noviembre 20 de 2019
2019-11-20 10:00 p.m.
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Es importante distinguir entre la protesta legítima que ha surgido en movimientos recientes en Chile, Ecuador y otros países de la región, del vandalismo y la violencia. Estos últimos, que además afectan negativamente al núcleo más vulnerable de la población, son indefensibles.

Una encuesta elaborada en varias naciones latinoamericanas por la Universidad de Vanderbilt concluye que uno de cada diez ciudadanos salió a las calles a protestar en los doce meses previos a la realización del sondeo.

El fenómeno tiene raíces profundas. Perder lo que se posee es para el ser humano una experiencia más difícil que el no haber tenido nunca.

La clase media ha ido creciendo en los últimos decenios, pero dado que la definición económica está basada en un nivel de ingresos bajos, esto la hace particularmente vulnerable. El temor generalizado de esta población se justifica, pues los bienes materiales que han adquirido (automóviles, refrigeradores, televisores y otros electrodomésticos) han sido consecuencia de la abundante oferta de crédito, bien sea hipotecario o de consumo.

Adicionalmente en estos hogares lo normal es que trabajen las dos cabezas de familia, por lo que en caso de resultar una de ellas desempleada, podrían perder todo lo logrado.
Además de que un alto nivel de desempleo y subempleo prevalece en la región, están las noticias que advierten sobre el número de puestos de trabajo que se van a perder como consecuencia de la inteligencia artificial y de la robótica, y de la importancia que tiene que la gente se prepare para adaptarse a esa nueva realidad que requerirá de otras competencias.

El orgullo del logro de aquellos primeros que tienen la oportunidad de ingresar a la Universidad en cada familia, resulta opacado por las escasas oportunidades de empleo al egresar, y como consecuencia se frustra el sentimiento aspiracional de su hogar y de su entorno.

Las decisiones de los bachilleres al escoger carrera universitaria deben estar acompañadas por un análisis de su futuro profesional.

Es urgente que aquellos que se ocupan del sistema educativo analicen cómo balancear la oferta de las profesiones para las que se preparan los estudiantes con la demanda por estas del sector productivo.

En Chile particularmente, se adiciona al mensaje de que eran beneficiarios de vivir en el país con el modelo económico a seguir. Sin embargo, a pesar de que encabezaba todas las tablas de mejor desempeño económico del continente, los jóvenes carecen de caminos de superación, la desigualdad en la distribución de la riqueza es enorme y la educación se privatizó convirtiéndose en una actividad con ánimo de lucro. Como se ha visto, los cambios que exigen no son solo económicos sino políticos, pues la sombra de la dictadura está muy presente para ellos.

No tengo, desafortunadamente, la respuesta a esta situación, pero si adquirimos todos una mayor empatía, entendiendo la realidad de aquellos que protestan, estoy seguro de que colectivamente avanzaremos en encontrarla.

Las protestas son legítimas. Hoy en Colombia espero que no las deslegitimicen los vándalos y los violentos.

Salomón Kassin
Banquero de inversión
skassint@gmail.com

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