Salomón Kassin Tesone
columnista

Imprime, después arrepiéntete

La juventud del presidente Duque es una virtud enorme. Esta le permite ejecutar con el nivel de audacia necesario y lograr cambios. 

Salomón Kassin Tesone
POR:
Salomón Kassin Tesone
abril 29 de 2020
2020-04-29 11:08 p.m.
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Mi Padre, de sagrada memoria, nos enseñó la importancia de capturar el momento. De parodiar el dicho “vende, después arrepiéntete”, resulta el título de esta columna.

Cuando se analiza el entorno económico actual, parece que el momento implica que el Banco de la República, para no dejar que se congele la maquinaria económica y se alargue la recuperación, tiene que poner a trabajar la imprenta de creación de dinero en horas extras.

El costo social y económico de no hacerlo puede poner en juego la capacidad del sistema de proteger a futuro un modelo que permita una nueva “normalidad” que genere bienestar para toda la población.

Soy consciente de que el gradualismo, la cautela y la ortodoxia han sido la norma del manejo económico desde que inicié mi carrera profesional en el año 1968. Ese modelo de moderación ha permitido que los ciclos económicos se hayan materializado con un nivel de volatilidad menor que el de los países pares.

En tiempos de prosperidad, Colombia crece menos, y en los de recesión la caída se amortigua. El desafío actual, sin embargo, obliga a enfrentarlo con audacia y no con timidez.

Las consecuencias de errar en la aplicación de las medidas son enormes. La crisis ha afectado tanto la oferta como la demanda de bienes y servicios, y el temor mayor es que puede haber deflación y no inflación.

Las consecuencias de no hacer lo suficiente tienen mayor riesgo que el pecar por excesos. Será más fácil corregir el impacto de las medidas audaces que las que traería aplicar unos correctivos un poco más leves.

En el mundo, algunos países se obligan a no ser timoratos ya que lo que se está viviendo, no tiene precedente histórico. Se carece del conocimiento suficiente para poder medir el efecto del confinamiento de una porción tan grande de la población económicamente activa.

Tampoco se puede calcular con certeza el tiempo que tomará reiniciar un ritmo acorde de consumo con la capacidad productiva de la economía.

Un cuadro que preparó el gobierno de Perú, compara las transferencias monetarias a las familias de los sectores más vulnerables con lo que están haciendo otros en la región.

Posiblemente las cifras de Colombia que reseña dicho cuadro, subestiman el apoyo que se está dando; pero analizando la información publicada por el Gobierno sobre el impacto al PIB que tienen presupuestado invertir, se comprueba la tendencia colombiana de tratar con cautela todas las medidas.

Hasta ahora no ha calado la heterodoxia en el pensar de las autoridades colombianas. Una vez más, la tradición se impone.

Creo que la juventud del presidente Iván Duque, en esta ocasión, es una virtud enorme. Esta le permite ejecutar con el nivel de audacia necesario y lograr cambios, rompiendo con los esquemas tradicionales y evitando la ortodoxia.

Quisiera que el mandatario aplique para sí el dicho “nunca sabes lo fuerte que eres, hasta que ser fuerte es la única opción que te queda”.

Ojalá sea este el legado que nos deje el primer mandatario de su generación en asumir las riendas de dirigir esta Nación. Colombia clama por un cambio fundamental.

Salomón Kassín Teson
Banquero de inversión.
skassint@gmail.com

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