Salomón Kassin Tesone
Columnista

Incertidumbre

La discusión se reduce a cuán lejos debe ir el gobierno en prevenir la dispersión de la infección y a qué extremo
puede restringir la movilidad.

Salomón Kassin Tesone
POR:
Salomón Kassin Tesone
julio 22 de 2020
2020-07-22 10:20 p. m.
https://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/19/56c7d23cb529d.png

Lord Jonathan Sumption, quien fue miembro de la Corte Suprema de Justicia Inglesa, generó controversia con sus declaraciones sobre su posición de que la decisión de aislarse, o no, y por ende asumir los riesgos de contraer la infección generada por el covid 19, debería ser una decisión individual. Entre los muchos detractores se destaca Tomás Poole, profesor del London School of Economics y autor del libro Reasons of State, quien llegó a acusarlo de “inconformista fácil”.

Intentar conciliar diferencias de opinión sobre si la cuarentena obligada es la mejor forma de enfrentar los posibles efectos nocivos de la pandemia, es absolutamente legítimo, siempre y cuando la discusión se conduzca tratando de determinar si el daño colateral que causa la cuarentena pesa más o menos que los beneficios que ésta presenta.

Aduce Lord Sumption que, como no existe fórmula científica con la que se puedan determinar los daños, la decisión se convierte en un juicio de valor. Es a la autoridad a quien corresponde medir los pros y contras de cada posición, tomando en cuenta evidencias provenientes de diversas fuentes –epidemiólo- gos, psiquiatras, economistas, sociólogos y otros– con el fin de contrastarlas y tomar una decisión que, por su naturaleza, es política.

Todos están de acuerdo que la cuarentena únicamente difiere el problema. Esto, a la espera de una vacuna, cuyo tiempo por descubrirse es incierto. Dado que una cuarentena indefinida riñe con el derecho humanitario, Lord Sumption concluye que, al no haber valores supremos en política pública, debe primar el criterio individual y es decisión de cada quien, escoger cómo aislarse voluntariamente.

Son posiciones contrapuestas las del profesor Poole y el exjuez Sumption. Están dentro de un marco racional donde los argumentos a esgrimir son, por demás, fuertes. Al final la discusión se reduce a cuán lejos debe ir el gobierno en prevenir la dispersión de la infección y a qué extremo puede restringir la movilidad de los ciudadanos al costo de violar sus libertades civiles.

Independiente que se decrete o no una cuarentana obligada, es claro que va a haber pérdidas de vida, acompañadas de bancarrotas, aumento considerable en los índices de desempleo y del nivel de deudas, tanto gubernamentales como privadas, al límite que no hayamos visto situación similar, ni nosotros, ni las generaciones inmediatamente anteriores.

Vista la forma en que las autoridades del gobierno central y de los gobiernos municipales han enfrentado este tema en Colombia, es fácil prever que, de cualquier forma, a quien tome la decisión, se le cuestionará por haber sido el camino incorrecto, cualquiera que éste haya sido. En consecuencia, los dados están cargados a favor de quien no le corresponda tomar las decisiones.

Como Antonio Di Benedetto, el novelista argentino, bien aseveraba, “La incertidumbre es la peor de las torturas”. No envidio al presidente Duque, quien tiene que preparar argumentos para contrarrestar críticas destructivas. De no hacerlo, este será terreno abonado para llevar al país a una elección equivocada sobre el futuro modelo social y económico que ha de gobernar.

Salomón Kassin Tesone
Banquero de inversión.
skassint@gmail.com

Recomendados

  • OPINIÓN
  • NEGOCIOS
  • MIS FINANZAS
  • TENDENCIAS

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes