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Salomón Kassin Tesone
columnista

Paz para nuestros tiempos

Solo si uno acepta como legítimas las aspiraciones, es posible no demonizar a las partes en el conflicto.

Salomón Kassin Tesone
POR:
Salomón Kassin Tesone
diciembre 09 de 2020
2020-12-09 08:00 p. m.
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En septiembre de 1938, el Primer Ministro de Inglaterra, Neville Chamberlain, viajó a Múnich para firmar un acuerdo que suscribió con Alemania, Francia e Italia.
El Acuerdo que bautizó como “Paz para nuestros tiempos” (Peace for our time), buscaba evitar una guerra en Europa.

Sin embargo, la posición militar de Alemania se fortaleció y finalmente en 1939, Hitler invadió Polonia iniciando la Segunda Guerra Mundial. La firma del Acuerdo fue vista por sus detractores, como una señal de debilidad de Inglaterra.

En Julio de 2015, Francia, Alemania, el Reino Unido, Rusia, China y Estados Unidos, firmaron en Viena el Acuerdo Nuclear con Irán.

En mayo de 2018, el presidente Donald Trump decidió unilateralmente retirar a Estados Unidos del Acuerdo. Joe Biden, como presidente electo, ha anunciado que, “bajo ciertas condiciones”, estaría dispuesto a negociar la reanudación del Acuerdo.

El asesinato de Mohsen Fakhrizadeh, el científico que dirigió el programa nuclear para usos militares de Irán, hace más difícil al gobierno de Biden llegar a un nuevo texto que satisfaga los diferentes intereses de la nueva diplomacia americana.

Solo si uno acepta como legítimas las aspiraciones, es posible no demonizar a las partes en el conflicto. Por un lado, está la de aquellos que defienden la “Teoría del apaciguamiento”, que viene desde los tiempos bíblicos. Creen que a través de acuerdos se logra evitar una confrontación.

Por otro lado, no menos legítima, ni antigua, es la política de aquellos que enfrentan militarmente al enemigo. Hoy los segundos apuntan al fracaso del Acuerdo de Múnich como prueba de la futilidad de dicha posición.

Antes de salir a juzgar la postura del Primer Ministro de Israel, quien se niega a firmar acuerdos con Irán, porque una amenaza nuclear en la región pone en peligro su existencia misma como Nacion.

Independientemente de estar o no de acuerdo con algunas de las posiciones políticas de Netanyahu, a todos aquellos que sentimos cercanía y solidaridad con el ideal Sionista, nos parece consecuente que, como jefe de gobierno, enfáticamente rechace la posibilidad de lograr apaciguar a Irán mediante firma de acuerdos.

No puede desconocerse la amenaza iraní de que va a hacer “desaparecer a Israel de la faz de la tierra”.

Además de la preocupación que suscita Irán como potencia nuclear, es importante anotar que el año pasado, utilizando drones y misiles de precisión, un atentado que se le atribuye, (a pesar de que se lo adjudicó el movimiento Houthi en Yemen) causó graves daños a Abqaiq, uno de los campos y centros de procesamiento de petróleo más importantes de Arabia Saudita.

Este tipo de armamento en el que Irán ha desarrollado particular experticia, consolidó el Eje Chiita que se ha establecido en el mundo árabe.

Ante la evidencia de conflictos tales como: Isis en Siria, Hezbolá en Líbano y la Hermandad Musulmana en Egipto, los cuales promueve activamente Irán, es difícil que haya comentaristas objetivos que sigan pretendiendo que es Israel el impedimento a la paz en el Medio Oriente.

Salomón Kassin Tesone
Consultor internacional.
skassint@gmail.com

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