Salomón Kassin Tesone
Columnista

Sanción social

Se han visto casos donde el elemento autodestructivo que tiene el ser humano sale a flote.

Salomón Kassin Tesone
POR:
Salomón Kassin Tesone
agosto 05 de 2020
2020-08-05 11:03 p.m.
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Las personas de mi generación hemos presenciado cómo en Colombia se perdió la sanción social. Esto ocurre como consecuencia del cambio de actitud. Esto ha llevado a que la norma que rige el comportamiento social se reduzca al dicho común “cada uno”.

Anteriormente, la presión social lograba que la gente se comportara de una manera determinada, que acatara las reglas, influida por los demás. Así, cuando la sociedad ejerce las llamadas “normas descriptivas”, en contraste con las medidas cautelares, esto no conlleva una consecuencia jurídica por su violación, pero sí un ostracismo social.

El comportamiento requerido para protegernos de los potenciales daños que causa el covid-19, requiere que la sociedad se autorregule e imponga una disciplina sobre el distanciamiento social y el uso de tapabocas que sustancialmente disminuya la posibilidad de contraer la infección, así como de causarle infección a otros.

Es difícil imponer sanciones coercitivas por el incumplimiento de las normas elementales de precaución, así como es difícil crear incentivos para premiar a quien las cumple. Es por esto que se hace necesario tener un proceso de educación y concientización, al tiempo que se debe rescatar la sanción social para que, quienes incumplan la norma, se sientan avergonzados, ridiculizados y criticados, y que estos individuos sean discriminados y excluidos porque su comportamiento pone en peligro la salud de los demás.

No hay en el mundo quien haya podido determinar reglas sin utilizar la fórmula de “prueba y error”. Esto es comprensible dado que hemos tenido que enfrentar un fenómeno para el cual ninguno estábamos preparados y que la sabiduría convencional ha venido tratando de minimizar tanto en sus consecuencias como en su duración. La natural tendencia, por un lado, de recurrir a la negación o por el otro de aminorar el temor a lo desconocido haciendo gala de un espíritu rebelde también hace parte del problema. Se han visto casos donde el elemento autodestructivo que tiene el ser humano sale a flote. El costo no es despreciable: se está jugando con la vida misma.

No ha ayudado el comportamiento de líderes como Trump, Johnson o Bolsonaro, que han despertado dudas sobre las medidas preventivas y, como consecuencia, han aumentado la pérdida de vidas. El anterior ha sido un comportamiento que raya en lo demencial y que, en mi opinión, debería ser sancionado como un crimen. El ejemplo de los líderes es normativo en la formación de la cultura ciudadana y al no haber moralidad en el comportamiento de los mismos, la sanción social pierde su poder.

En Colombia, la carencia de una unidad de mando para dirigir a la ciudadanía con normas claras y el oportunismo electorero con que algunos han manejado el direccionamiento del comportamiento ciudadano han causado mucho daño.

Finalmente, debemos cuidarnos de caer en el error de desconocer el hecho que las circunstancias obligan a vencer la tentación de asumir un comportamiento individualista dogmático. Solo así, podremos como sociedad, construir bienestar colectivo.

Salomón Kassin Tesone
Banquero de inversión
skassint@gmail.com

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