Salomón Kassin Tesone
columnista

¿Una sociedad que colapsa?

Colombia ha ido acostumbrándose y acomodándose a un cada vez mayor grado de deterioro de su proyección económica. 

Salomón Kassin Tesone
POR:
Salomón Kassin Tesone
julio 24 de 2019
2019-07-24 10:11 p.m.
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En una charla de TED, el filósofo y escritor Jared Diamond, describió el porqué del colapso de algunas sociedades. Destacó a Colombia como un país con potencial de colapsar.

Han pasado más de quince años desde ese entonces, pero es válido auscultar por qué Colombia podría ser descrita como una sociedad fallida hacia el año 2025. Y más importante, cómo podríamos evitarlo.

Se debería escoger un tema puntual y sobre este, construir escenarios. Propondría, que se iniciara un análisis de las proyecciones de la balanza comercial para el año 2025 con una metodología técnica aceptada por Anif y Fedesarollo, que arroje escenarios (optimista, pesimista y base) proyectando cifras basadas en oferta y demanda de productos y servicios a ser transados si las condiciones y la reglamentación actual se mantienen. El impacto que tiene sobre lo económico y lo social el que tengamos un déficit de cuenta corriente mayor o menor, es significativo.

Mis cuentas de servilleta indican que el solo rubro de energía tiene el potencial de producir un desbalance que impacta las posibilidades de poder ofrecer suficiente bienestar a la población tanto por su efecto en la transferencia de regalías a las regiones, como en el del déficit fiscal que generaría la caída de los impuestos y de los dividendos de Ecopetrol que hoy recibe el gobierno central.

Si el análisis técnico comprehensivo coincide con lo anterior, esto podría desencadenar en el colapso de la sociedad y de los valores que hoy prevalecen en la misma. No es difícil imaginarnos que el desencanto y la pérdida de poder adquisitivo, así como el deterioro del valor real del ahorro nacional como consecuencia de una posible devaluación masiva, genere las circunstancias necesarias para que ese caldo de descontento lleve al poder a un régimen populista de derecha o izquierda.

Posterior a un diagnóstico en que las partes concuerden, el paso siguiente es el de buscar qué cambios se requieren para evitar esta debacle. No ha sido posible generar oferta exportable cuantiosa. Hay que ser muy creativos en el diseño de políticas con un efecto material que permitan proyectar en el mediano plazo un crecimiento acelerado.

El 2025 es un horizonte cercano. No se trata de un problema para dejarle a la siguiente generación. No tenemos ni el tiempo ni el grado de maniobrabilidad suficientes para seguir posponiendo la ejecución de soluciones. Un foro organizado por Anif y Fedesarrollo, además de otras instituciones, podría perfectamente hacer un ejercicio que incluya de diferentes aproximaciones al desafío.

Tiene esta metodología la ventaja que permite encontrar puntos de encuentro sobre algo especifico. Esto ayudar a construir de ese punto de partida un diálogo entre personas con diferentes puntos de vista que aporten ideas constructivas. Que esto se logre en un entorno como el que prevalece hoy, de polarización e incapacidad de comunicarse por quienes no compartan la misma opinión sobre determinados temas, de por si constituye un avance significativo.

En el libro De Beirut a Jerusalén, Alan Friedman habla sobre el efecto rana, en el que la reacción del animal al agua hirviendo cambia dependiendo del tiempo que se toma para llegar a un grado inaceptable. Colombia ha ido acostumbrándose y acomodándose a un cada vez mayor grado de deterioro de su proyección económica. Lo consigue por esa característica de improvisación y de adaptación que ha desarrollado.

Creo que el resultado del análisis propuesto hará que la dirigencia sienta un choque eléctrico. Este se requiere para enfrentar este desafío.

Salomón Kassin T.
Banquero de inversión

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