Salomón Kassin Tesone
columnista

Visión de futuro

Todos debemos reflexionar sobre lo que puede construir cada uno de nosotros para evitar las consecuencias que puede traer preservar el status quo. 

Salomón Kassin Tesone
POR:
Salomón Kassin Tesone
junio 05 de 2019
2019-06-05 09:58 p.m.
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El común de los colombianos, sin importar la clase social a la que pertenezca, es recursivo y trabajador. Así me lo han manifestado, en varias ocasiones, empresarios extranjeros que tienen operaciones en Colombia, quienes también piensan que este es un país de individualistas.

La coyuntura en la que nos encontramos requiere con urgencia crear grupos homogéneos que conformen ecosistemas donde el equipo sea más grande que los jugadores individuales y el propósito común sea, a su vez, más grande que el equipo. Continuar en el camino del individualismo a ultranza va a culminar consolidando un verdadero caos en la sociedad. El egoísmo de algunos líderes políticos viene postergando reformas urgentes.

Soy optimista de que, en Colombia como respuesta al desmoronamiento institucional, se lograrán inspirar mujeres y hombres con capacidad de liderazgo para que asuman responsabilidad sobre el colectivo. En el pasado no tan lejano, tuvimos líderes en la sociedad civil que –sin participar en política– se apersonaron de los temas nacionales. Nombres como los de Francisco de Paula Pérez, José Gómez Pinzón, José Gutiérrez Gómez, Francisco Posada de la Peña, Fabio Echeverri, Nicanor Restrepo, Jorge Mejía Salazar, Vicente Uribe Rendón y José Alejandro Cortés Hernán Echavarría y Harold Eder son solo algunos que me vienen a la mente.

Ellos pudieron encontrar valores comunes sobre los cuales construyeron consenso sin tener que eliminar las diferencias de cómo llevarlos a prevalecer. En momentos igualmente difíciles al actual, se involucraron en el trabajo mancomunado y lograron superar desafíos no menos graves que los que enfrenta Colombia en el momento.

Es importante recordar que para crear unidad de propósito no se requiere comprometer los principios de cada uno. Lo que sí es indispensable, es respetar a aquellos que tienen una opinión sobre el camino a seguir, que contrasta con la propia. Por encima de todo, reconocer la integridad del oponente.

Es impactante ver cómo, a medida que se crea más riqueza en el país, en vez de aumentar, disminuye la solidaridad ciudadana y el interés por lo público. Cómo, cada vez es más y más difícil atraer voluntarios que tengan la capacidad de velar por el bienestar de aquello que no esté directamente impactando su bienestar personal y el de los suyos.

Existe un fenómeno en el cual, por un lado, se delega toda la responsabilidad del manejo de lo público a los políticos profesionales, a quienes, a punto seguido, se critica de manera sostenida en reuniones sociales y de negocios. No hay coherencia en esta aproximación, pues es con nuestro apoyo y anuencia como estos llegan al poder y llevan a cabo la dirección de aquello que afecta lo colectivo. Una consecuencia de lo anterior es el deterioro de la imagen de las instituciones ante la opinión publica. Se refleja en las encuestas. Difícil es, pero ojalá no imposible, invertir esa tendencia.

Todos, como sociedad, debemos reflexionar sobre lo que puede construir cada uno de nosotros para evitar las consecuencias que puede traer preservar el status quo.
Mantenerlo, parece que nos llevará al abismo. Quizás la solución sea que cada uno de nosotros amplíe la visión de lo suyo a un entorno que contemple el colectivo nacional.
Los más privilegiados deberían ocuparse de velar por un futuro que lleve a un balance más solidario, donde haya más posibilidades para la mayoría y se cree una movilidad social que permita vislumbrar un futuro económico más claro para todos.

Los privilegios, igual que la nobleza, obligan.

Salomon Kassin Tesone
Banquero de inversión
skassint@gmail.com

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