Sergio Calderón Acevedo
Columnista

Como si nada

Ahora llegamos a casi un año del cierre de la economía (y de la vida como la conocíamos) y la foto no es muy diferente a antes de la crisis.

Sergio Calderón Acevedo
POR:
Sergio Calderón Acevedo
enero 25 de 2021
2021-01-25 07:30 p. m.
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Hace un año los indicadores de la coyuntura mostraban un buen desempeño. Hasta había expectativa de que la tasa de desempleo por fin regresara a niveles de un dígito, habiendo terminado 2019 en 10,2%.

Se apostaba por un crecimiento del PIB superior a 4%. El tipo de cambio oscilaba alrededor de $3.400, el barril de petróleo Brent cotizaba a US$59, el café a US$1,10/lb, la onza de oro a US$1.600, el Colcap acababa de tocar un máximo a más de 1.600 y el TES de 2024 se descontaba al 5% efectivo anual (ea).

Lo que sucedió en marzo es historia: la TRM superó $4.153, el Colcap se desplomó a 894 puntos y el TES de 2024 se descontó al 8%, produciendo enormes pérdidas en todos los fondos de inversión y pánico entre los fondos de pensiones.

El petróleo, nuestro primer producto de exportación, cayó a US$20/bbl, augurando un muy oscuro panorama para las cuentas externas y las fiscales. Como resultado de nuestra persistencia en depender de productos primarios en nuestra canasta exportadora, quedó en evidencia que a Colombia la afecta más la enfermedad holandesa que el virus chino.

Ahora llegamos a casi un año del cierre de la economía (y de la vida como la conocíamos) y la foto no es muy diferente a antes de la crisis, con excepción clara del PIB y del empleo, donde hay una profunda recesión y con la informalidad en su punto más álgido.

Si esta era el principal problema de la economía, ahora debe ser el principal objetivo de las políticas de reactivación. Porque con serenatas y aguacates en las puertas de los edificios no vamos a salir adelante.

Pero, volviendo a los indicadores, vemos una TRM en $3.500, el Brent a US$56/bbl, el Colcap repuntando cerca de 1.500 puntos, la onza de oro (otro de los productos estrella de la delincuencia organizada, que el Estado compra sin preguntar) a US$1.900, y el TES de 2024 descontando casi a 3% ea.

Como quien dice, desde Ecopetrol y el Ministerio de Hacienda, pasando por los ríos envenenados de Chocó, hasta las mesas de negociación de las tesorerías, todo parece mejor que antes.

Y ello, por supuesto, nos hará olvidar que la estructura económica está muy debilitada, que hay una crisis fiscal sin precedentes, que se han perdido dos décadas de lucha contra la pobreza. Ha pasado casi un año y, entre perifoneos y vacaciones de congresistas y alcaldesas, y largas horas de manejo de crisis, se perdió valioso tiempo para rediseñar las finanzas públicas y el sistema pensional, para formular una política industrial que corrija los efectos de unos TLC pésimamente negociados, para lograr que los jóvenes se preparen mejor y sean más productivos.

El mundo cambió en la última semana, con la desintoxicación en Washington. Biden y Harris están demostrando que el rumbo se puede corregir con medidas audaces. Pero aquí seguimos, como diría Jessi Uribe, como si nada. Y creemos que los problemas para resolver con el tiempo se convertirán en problemas que el tiempo ha resuelto. Vaya engaño.

Sergio Calderón Acevedo
Economista.
sercalder@gmail.com

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