Sergio Calderón Acevedo
columnista

Es el diésel, señora secretaria

Podrían arreglar con la Dian y el MinCit para que no tengan aranceles ni IVA, como los páneles solares.

Sergio Calderón Acevedo
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Sergio Calderón Acevedo
marzo 16 de 2020
2020-03-16 09:58 p.m.
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A pesar de que la actual administración de Bogotá se caracteriza por un intensivo uso de medios, lo cual le ha dado protagonismo, tal vez excesivo, ella se ha quedado muda frente a la implantación, posiblemente permanente, del pico y placa extendido. Alegan, en tímidos comunicados, que gran parte de las estaciones de monitoreo muestran aún niveles elevados de particulados y gases. Y que, por esta razón, 85% de los vehículos, que aportan 20% de la contaminación, deben someterse a la medida de sol a sol.

Mientras tanto, las volquetas que arrodillaron a la alcaldesa, los buses que, por patente de Petro, temporalmente iban a escupir su veneno, los camiones de la camorra criolla, y los buses rojos que la señora Araújo no quiso cambiar por eléctricos, no tienen restricción alguna, y siguen liberando su inmundo hollín. Ellos representan apenas 15% del parque, pero son los verdaderos culpables de esta situación. Así, señora secretaria de Medio Ambiente, Carolina Urrutia, los indicadores nunca mejorarán.

¿No ha leído que en los más recientes ‘días sin carro’ la calidad del aire en Bogotá no mejoró? Incluso en 2019 empeoró y obligó a mayores restricciones. Pero si siguen evadiendo la responsabilidad de afrontar el problema, como sí lo han atacado en cientos de ciudades europeas, tampoco van a lograr una solución.

La única forma de hacerlo sería prohibiendo el diésel, e incluso la gasolina. Varios países de la UE han promulgado normas para prohibir los motores de combustión, incluso tan pronto como en 2030. Eso, por supuesto, no va a pasar acá, porque la permisividad de nuestros ministros y parlamentarios, con un poquito de CVY, permitirá que todo lo que no pueda ser vendido en los países ricos, sea traído acá, para que sus fabricantes sigan sacando ganancias de tecnologías absurdamente obsoletas.

La solución criolla podría no llegar tan lejos, para que los parapolicías de las volquetas y los camiones, y los conspiradores del Senado, no bloqueen las vías o convoquen a paros irracionales. La idea es muy sencilla.

Como el precio del petróleo no se va a recuperar en un plazo previsible, y los transportadores no van a rebajar sus tarifas, aunque el diésel baje, se les puede exigir que adecúen sus vehículos con filtros antipartículas (FAP/DPF), que reducen sus venenosas emisiones hasta en 90%. No son costosos (máximo US$2.000).

Supongo, señora secretaria, que no le hablaron de los DPFs en sus estudios de politología, ni en su maestría de políticas públicas. Pero es muy fácil encontrarlos y también es fácil poner un plazo prudencial (digamos la semana entrante) para que todos los vehículos diésel que emitan aunque sea un discreto halo negro o gris, tengan el filtro instalado si quieren seguir rodando. Podrían arreglar con la Dian y el MinCit para que no tengan aranceles ni IVA, como los páneles solares. Así usted pasaría a la historia como la persona que evitó muertes prematuras y el sufrimiento de miles de niños que se pasan sus vidas en las salas de urgencias.

A propósito: busco moto impar, porque le pusieron pico y placa a la par, aunque las motos causan menos de 10% de la polución.

Sergio Calderón Acevedo
Economista

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