Sergio Calderón Acevedo
columnista

Gobernar sin haber ganado

En Colombia pasa algo similar a lo de Argentina. Sin haber ganado elecciones, el populismo hace lo posible por destruir la gobernabilidad. 

Sergio Calderón Acevedo
POR:
Sergio Calderón Acevedo
agosto 19 de 2019
2019-08-19 07:57 p.m.
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El culpable de la crisis de Argentina no es Mauricio Macri, sino el dúo que aspira a ocupar la Casa Rosada a partir del 10 de diciembre: Fernández y Fernández. No son como los detectives gemelos de Tintín, Hernández y Fernández, que tienen una diferencia física que permite distinguirlos, además de la primera letra de su nombre.

No, estos representantes del PPPP (Pobres Perversos Políticos Populistas) solo se diferencian en la jerarquía: la ‘vice’ gobierna desde ya, y sin ganar las elecciones. Han ocasionado, con su falaz discurso, el desplome del peso y la pérdida de casi la totalidad de las ganancias del índice Merval, que se había más que triplicado desde que Macri fue posesionado en 2015.

Fernández y Fernández prometen devolver a Argentina a su estado de euforia, el que produce la droga del gasto irresponsable, el del laissez faire populista: “dejad saquear, dejad robar”.

Fernández & Asociados se preparan para la estocada final a la que hace mucho fue la economía más rica del hemisferio occidental, y ahora, a duras penas, logra un tercer puesto en América Latina, que algún día le quitará Perú. Este es un escenario realista, porque si en Colombia se montan Petro, Petro y Petro (Colombia, Atlántico y Cajicá), el honroso cuarto lugar que ocupa nuestro país podría, en unos años, quedar relegado a alguno entre Haití, Venezuela y Honduras.

Y es que en Colombia está pasando algo similar a lo de Argentina. Sin haber ganado elecciones, el populismo produce muchísimos estragos y hace todo lo posible por destruir la gobernabilidad.

El año pasado elegimos a Iván Duque para que devolviera los signos vitales a la economía agonizante que dejaron Santos y Cárdenas (qué cantidad de dúos, ¿verdad?). Él, Duque, de manera discreta pero sumamente efectiva (otro impopular, pero eficiente), viene enderezando y saneando las finanzas públicas, sin llorar todo el día porque el petróleo bajó unos centavos.

También está atendiendo el tema del crecimiento económico y de la generación de empleo, aunque haya incluso recibido ‘fuego amigo’. Está dejando que la institucionalidad opere y que la separación de poderes resucite, luego del casi mortal golpe dado a la Constitución por el gobierno anterior. Incluso, contra todo pronóstico, guardó la mermelada en la alacena y, para disgusto de los ahora “partidos tradicionales” (ante todo La Udebrecht), botó la llave.

Mientras tanto, la tal oposición, férreamente manipulada por otra mano invisible, la del senador que cuenta billetes sin que lo investiguen ni le formulen cargos, tiene frenada la inversión, tiene a muchos cambiando residencia fiscal, y tiene a los mercados nerviosos, porque, al igual que su mejor amiga Cristina, sueña desde ya con un mullido sillón en la Casa de Nariño, y planea nombrar a algún coronel pariente en la presidencia de Ecopetrol, y a otro en la de ISA. Y a nivel local, nada diferente: faltan más de dos meses para las elecciones, y en Bogotá nuestra versión criolla de Evita montada sobre las encuestas, sin que ella misma entienda la irracionalidad del electorado: cómo argentinos que lloran a todos los ladrones desde Perón, quieren un metro como los socavones de la 26, unos camiones destartalados de basura y pasar la vida en la rumba del Bronx.

Sergio Calderón Acevedo
Perito financiero y docente

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