Sergio Calderón Acevedo
Columnista

Intereses políticos para detener a Bogotá

La capital necesita continuidad en labor de Peñalosa. Doce años del Polo y del señor Petro la dejaron sucia, insegura e invadida de microtráfico. 

Sergio Calderón Acevedo
POR:
Sergio Calderón Acevedo
mayo 26 de 2019
2019-05-26 05:30 p.m.
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Es más fácil encontrar la sede del partido Farc, que el de la tal Colombia Humana, que ni tiene personería jurídica. Tienen una página web, que tiene una pestaña que dice “nuestros líderes”, y allí únicamente se encuentra una biografía de Gustavo Petro.

En ella no menciona su papel en los crímenes cometidos por el M-19. Pero enuncia doce logros como alcalde de Bogotá. Tal vez sea cierto que Petro es transparente, porque sus obras son invisibles.

No hay dirección física, por lo menos pública, para la Colombia Humana. Pero sospecho que sea la carrera 57 # 43-91. Allí, en el CAN, colindando con el barrio La Esmeralda, se encuentran los juzgados administrativos de Bogotá.

Pero creo que desde allí despacha la Colombia Humana, la que quiere paralizar a Bogotá, para que el alcalde Peñalosa no pueda terminar de dejarnos un legado de buen trabajo, de necesarias obras y una Bogotá muchísimo más humana que la que dejó el senador que cuenta billetes.

En el juzgado 49 está detenida la adjudicación del Transmilenio de la Séptima. Dicen los enemigos del proyecto que la Séptima se volverá como la Caracas. Mentira. Hay grandes diferencias.

No imagino mariachis ofreciendo serenatas en el sector de El Nogal ni tiendas de mascotas frente al Cantón Norte. Sí imagino el fin de la congestión en la 92 y la 85. Imagino ciclorrutas a cada lado, y aire limpio, porque llegará a Transmilenio un gerente que sí incorpore buses eléctricos al sistema.

En el juzgado 6 de la misma sede política se varó el proyecto ecoturista de San Rafael y el cable aéreo que nos permitiría llegar allí para disfrutar de aire limpio, lejos del diésel y las chimeneas de las industrias. Aunque alegan que La Calera se opone al proyecto, no se han enterado de que la Alcaldesa del municipio dio su apoyo en abril del 2016.

El agua de Bogotá no se origina en el embalse de San Rafael. Viene de Chingaza y de La Regadera. Esas son las zonas que hay que proteger, donde se debe prohibir la presencia humana, y cualquier intervención.

Por supuesto que hay que proteger todas las zonas de reserva natural del país, allí donde los supuestos reinsertados deforestan, siembran coca y acaban con la biodiversidad. Deberían estos valientes activistas enfocarse en este problema que hasta ahora, deliberadamente, han ignorado.

Y, finalmente, muy cerca de la sede central del ‘movimiento’, en la sede del Concejo distrital, tienen unos aliados, los del Polo ‘democrático’, los de la tal oposición, que tienen demandado al metro elevado ante el Consejo de Estado, para evitar que el Alcalde lo deje contratado, para poder aplazar otros treinta años la decisión, para tratar de imponer su oscuro túnel, donde habrá suficiente para ellos y los ‘nules’ que vayan apareciendo, como los que contrató uno de los suyos para la famosa troncal de la 26.

Bogotá necesita continuidad en la labor de Enrique Peñalosa. Doce años del Polo y del señor Petro dejaron a Bogotá sucia, insegura e invadida de microtráfico. Hay que evitar que los mismos vuelvan al Palacio de Liévano.

Tal vez la forma más efectiva sería castigando a los colados de Transmilenio, quitándoles el derecho a votar.

Sergio Calderón Acevedo
Perito financiero y docente
@sercalder60 / sercalder@gmail.com

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