Sergio Calderón Acevedo
Columnista

La Atenas suramericana

Las calificadoras de riesgo quitaron a la deuda griega el grado de inversión y la llevaron al sótano de los bonos basura.

Sergio Calderón Acevedo
POR:
Sergio Calderón Acevedo
abril 12 de 2021
2021-04-12 07:30 p. m.
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Es posible que la crisis de Grecia de 2010 sea el espejo de la que va a explotar en Colombia si los que no pagan impuestos no comienzan a hacerlo. La palabra crisis tiene su etimología en un verbo en griego antiguo (krinein), cuyo sustantivo es “krisis”. Pero la filología para cuando este diario ofrezca más espacio.

La antesala de la tragedia griega fue el aumento de la deuda pública, la manipulación de las estadísticas económicas para ingresar a la zona euro, el despilfarro de los recursos públicos y la negativa a realizar una reforma tributaria que hiciera que el griego pagara impuestos, a lo cual se niega porque “eso se lo roban”. Todo dramáticamente similar al desgobierno que derrochó, entre 2010 y 2018, en Colombia.

Y luego sucedió lo que nos espera a nosotros: la crisis mundial de 2009 precipitó a la economía helénica en recesión y la bolsa de Atenas se desplomó y nunca se recuperó. Las calificadoras de riesgo quitaron a la deuda griega el grado de inversión y la llevaron al sótano de los bonos basura.

Sin acceso a recursos, y en medio de la desconfianza de los inversionistas, el nuevo gobierno de SYRIZA quedó a merced de la troika Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional. Los prefectos de la economía griega condicionaron el rescate a la única fórmula conocida para curar el desgreño causado por gobiernos anteriores: obligar a las personas naturales a contribuir, reducir el gasto superfluo y frenar el endeudamiento de un gobierno que recaudaba 37% del PIB pero gastaba 60% (en esta esquina es 15% y 32%, la misma mezcla, pero estrato 3).

Luego de dos desembolsos, y con Tsirpas incumpliendo y echando la culpa a terceros, este realizó un referendo y plantó cara a Bruselas, Frankfurt y Washington, diciendo que la crisis era solo percepción, que los griegos realmente habían dejado de comer souvlaki y beber grapa. Esto no pasó de ser una rabieta, porque tuvieron que implementar las reformas exigidas, muchísimo más drásticas que las iniciales, debido al tiempo perdido.

Seis años después de la obligada limpieza de las finanzas públicas, el PIB per cápita griego alcanza US$ 17.700, después de haber llegado al máximo de US$ 31.902 en 2008.

Colombia tiene la última oportunidad de evitar una tragedia similar en esta legislatura con una receta sencilla: eliminar los renglones del 41 al 73 en la declaración de renta de personas naturales; obligar a los que esconden en sociedades sus fortunas, a valorarlas a precios comerciales, y no a costo histórico; y declarar como lavado de activos cualquier ingreso no declarado ni facturado por personas y empresas hoy en la informalidad. Con la ayuda de imágenes satelitales, las autoridades griegas descubrieron carros de lujo y piscinas en residencias de contribuyentes que declaraban ingresos de menos de EUR 20.000. Ahora hay drones.

Sergio Calderón
Economista

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