Sergio Calderón Acevedo
columnista

La bitácora alpina

Cabe esperar la narración del encuentro con Trump. Seguramente, el tema fue ‘cómo impulsar la economía bajando impuestos’, o ‘erradican la coca, o vendrán sanciones'.

Sergio Calderón Acevedo
POR:
Sergio Calderón Acevedo
enero 28 de 2018
2018-01-28 08:36 p.m.
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En cualquier empresa privada o entidad pública es normal que el funcionario o ejecutivo que emprende un viaje de trabajo, presente un informe de actividades y reuniones. Este debe servir para la memoria institucional y para justificar lo que en muchísimas ocasiones son abultados viáticos, y también para que haya un reflejo en la gestión futura de la entidad y en el estado de resultados. Hay muchos casos en los cuales estos viajes no solo causan gastos de desplazamiento, alojamiento y manutención, sino también complejos esquemas de seguridad, arriendo de lujosísimos vehículos, inclusión de amigos y familiares en las comitivas, y organización de eventos para atender a muchos personajes en el destino de viaje.

Por eso, esperamos con ansias el informe que aportarán Juan Manuel Santos y Mauricio Cárdenas sobre su viaje a Davos (Suiza) para participar en el Foro Económico Mundial. Allí, seguramente, se reunieron con jefes de Estado, empresarios, intelectuales y políticos, para ver qué pasa en el mundo y cómo las economías de esos países están regresando a la senda del alto crecimiento, tendencia de la cual son ajenas Colombia, Venezuela y otro pequeño puñado de países sin rumbo.

Claro, fueron allí también a dar cátedra sobre paz y a practicar su muy desarrollada capacidad de vender su propia versión de Colombia: “la tal crisis no existe”. Pero esperemos su informe, el cual seguramente presentará Santos antes del noticiero de esta noche.

Cabe esperar la narración del encuentro con Trump. Seguramente, el tema fue ‘cómo impulsar la economía bajando impuestos’, aunque también habrá sido ‘o erradican la coca, o vendrán sanciones’. De la reunión con Ángela Merkel sacaron lecciones valiosas, como ‘sea austero, tenga superávit fiscal y reduzca la deuda pública’, y también ‘sea competitivo en escenarios de revaluación, porque hay que cambiar el discursito de la dependencia de los bienes primarios’. Claro, ellos tan educados, habrán dicho commodities.

Uno de los momentos más enriquecedores en los Alpes suizos debió ser el encuentro con su majestad, el rey Felipe VI de España. Él les debió ilustrar ampliamente ‘cómo no dejarse de separatistas y de criminales’, pero también les debió explicar ‘cómo España salió de su peor crisis económica, hoy crece a ritmos de 4 por ciento y genera medio millón de empleos anualmente’. Ellos se miraron en silencio, Santos y Cárdenas, y comentaron después de la reunión: “cuál Londres, el 7 de agosto nos vamos a vivir a la Madre Patria”.

De especial interés debió ser la reunión con la jefe de gobierno de Noruega, Erna Sølberg. Ella, seguramente, les explicó que en su país el petróleo es fuente de bienestar, no de desgracia, porque lo venden todo para invertir en empresas productivas, para garantizar las pensiones y la calidad de vida de sus ciudadanos. Por supuesto, que en el orden de la reunión debió estar ‘cómo ser un país limpio y generador de energías renovables no convencionales’. Los apuntes servirán mucho al ministro Arce, quien está tratando de implementar el orden jurídico de estos temas en Colombia, hasta ahora sin mucho éxito.

Seguro esta semana habrá congestión en el Banco de la República para registrar la avalancha de inversiones de Islas Vírgenes Británicas que traerá este fructífero viaje.

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