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Sergio Calderón Acevedo
Columnista

La divina comedia

La única razón por la cual los ricos del mundo no se han venido a vivir a Colombia, es porque prefieren que los atraquen sus autoridades fiscales.

Sergio Calderón Acevedo
POR:
Sergio Calderón Acevedo
marzo 29 de 2021
2021-03-29 07:30 p. m.
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Si en esta legislatura no es aprobada una reforma fiscal tan dura como la que parece será propuesta al Congreso, Colombia perderá, como debe ser, el grado de inversión de su calificación de riesgo soberano, porque las finanzas públicas serán insostenibles.

El gobierno no debe dar más largas ni tratar de socializar lo que enfrentará la resistencia de los que se arropan bajo un estatuto tributario que es, en buena medida, el principal responsable de la inequidad.

Pero, además del castigo de los analistas de las calificadoras, el país debería ser inmediatamente declarado un paraíso fiscal. No en la acepción de las tradicionales connotaciones de ilegalidad y refugio, sino porque es un vividero, mejor que el Edén, para las personas de mayores ingresos.

Al lado de este paraíso coexisten los círculos del infierno, pero el de los condenados a la pobreza, la cual creció en el último año a niveles de hace veinte. Todo esto ante la indiferencia de los que deberían estar pagando impuestos y no lo hacen porque el código fiscal les permite devengar como si trabajaran en Luxemburgo pero tributando en Mesopotamia, con un director de impuestos llamado Adán.

Debemos aceptar que los colombianos no pagan impuestos y dejar ese mito de que aquí las tarifas son muy altas. En otras latitudes sí saben lo que es aportar al mantenimiento de la función pública.

Para la muestra un botón: en 2015, el último año de gobierno de David Cameron, él devengó £200.307, es decir, $848 millones equivalentes en ese año. Y sin derecho a deducción, exención o descuento alguno, aportó £75.898 al fisco del Reino Unido. La natural y obvia tarifa de 37,9%.

En el año siguiente, el fallido jefe de gobierno de Colombia declaró haber recibido $578 millones, y luego de las maromas de su contador, este exministro de Hacienda pagó a la Dian $122 millones, un mero 21,1%. Hay que aclarar que esos $578 millones, expresados en paridad de poder adquisitivo, para poder compararlos con los $848 millones de Cameron, son en realidad la friolera de $1.310 millones.

La única razón por la cual los ricos del mundo no se han venido a vivir a Colombia, es porque prefieren que los atraquen sus propias autoridades fiscales, a los hampones que se tomaron a Bogotá, sin que Percepción López tenga la más mínima voluntad de combatirlos ni de permitir que nos defendamos a puño limpio de ellos.

El otro problema es que la reforma deberá ser aprobada por el grupúsculo legislativo, que con sus exagerados esquemas de seguridad, sus pomposas unidades de trabajo legislativo, sus vacaciones más extensas que las de los ciudadanos de a pie, y sus incontables privilegios, no quieren que les quiten un solo peso de lo que devengan por sentarse un rato frente al Zoom, o por estar en Italia sin permiso.

Sergio Calderón A.
Economista

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