Sergio Calderón Acevedo

Levedad y morbo

Los directores de medios y los jefes de redacción son muy responsables de este cambio tan deplorable en la calidad del periodismo.

Sergio Calderón Acevedo
POR:
Sergio Calderón Acevedo
octubre 06 de 2019
2019-10-06 04:24 p.m.
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Si el cielo existe, debe haber un consejo de redacción permanente de los grandes periodistas del pasado. Discutiendo los temas de Colombia, imagino a Laureano y a Álvaro Gómez, a Guillermo Cano, a Enrique Santos Castillo, a Gabo, a Luis Carlos Galán, a Juan Diego Jaramillo y otros gigantes. Deben querer regresar a las salas de redacción de sus medios y clausurarlas temporalmente, mientras aclaran a los que hoy las ocupan, que están perdiendo el tiempo, que lo están haciendo mal, que están desdibujando la profesión.

Estos comunicadores, que de periodistas y reporteros tienen muy poco, piensan que su ‘modernidad’ y las redes, les permiten llenar cientos de cuartillas (¿sabrán siquiera qué es una cuartilla?) con temas banales, como “así se ven los niños de ‘Mis Adorables Sobrinos’ en el ancianato”, o “cómo encontró ET el planeta al regresar 40 años después”.

Se apegan a novelones como el de la delincuente barranquillera que compró unos votos, fue condenada y saltó por la ventana de un consultorio odontológico, para fugarse con un rappimotociclista. Dan detalles, revelan secretos del proceso, publican los memes de un público que no tiene más oficio que hacer chiste de cosas graves. Hasta van a entrevistar al pediatra que la atendió cuando tuvo paperas, y a la profesora del jardín infantil que sintió desde esos tiernos años que la mocosa sería famosa. Y lo peor, dedican varios programas radiales, durante varios días, a analizar lo que pudo pasarle al coxis de la prófuga.

Titulan con párrafos enteros, violando reglas mínimas de redacción. No saben ni siquiera la diferencia entre ‘le’ y ‘les’, porque sienten un desprecio absoluto hacia la gramática, la redacción e incluso la ortografía. Hablan de top, tip, link y mail, porque tal vez no saben que esas palabras también tienen su equivalente en el español. Pero, ¿cuándo han oído a un gringo decir: “please send me the vínculo”?

Mientras tanto, dedican notas cortas al desempleo y, cuando lo hacen, se deslumbran porque el señor que da la rueda de prensa se viste moderno, habla como ‘Juanpis’, y niega que el problema tenga algo que ver con los inmigrantes venezolanos, otro tema del que tampoco hablan porque les debe parecer aburrido.

Tampoco están preocupados por el desbarajuste de las cuentas externas, y reducen su análisis a que el precio del petróleo subió o bajó, y a que un facho en Washington está librando una ‘guerra comercial’, que tampoco entienden. Y el dólar va en 3.500 y ninguno habla de que ya llegó la crisis cambiaria.

No dedican una sola línea al marchitamiento de la economía real, la de los bienes transables, la de la agricultura, la minería, la industria manufacturera y la construcción. Les parece ‘guaca’, que ensucia las manos, que el futuro es el internet, como si la gente pudiera comer cookies o vestirse con apps.

Los directores de medios y los jefes de redacción son muy responsables de este cambio tan deplorable en la calidad del periodismo. Pero también lo es un público mediocre, que solo quiere embeberse en periodismo basura, con el que se alimenta cada dos minutos, a través de unos aparatos ‘inteligentes’.

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