Sergio Calderón Acevedo
columnista

Los logros del paro

Mientras los organizadores del paro siguen con su plan destructor, los de- más seguimos produciendo y soñando con que nos dejen por fin en paz.

Sergio Calderón Acevedo
POR:
Sergio Calderón Acevedo
diciembre 02 de 2019
2019-12-02 10:00 p.m.
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Felicitaciones a los ciudadanos que están orquestando y dirigiendo el paro. Han logrado hacer más daño a la economía en dos semanas que el que pudieron infligir los beneficiarios del tal acuerdo con sus bombas, secuestros, extorsiones y su guerra contra la sociedad civil en décadas.

Están liderados por Diógenes Orjuela, presidente de la CUT, quien se puso como meta sacar al legítimo presidente de la República del Palacio de Nariño, a cualquier precio, desde su posesión en octubre de 2018.

Lo siguen a todas partes, en su marcha conspiradora, el presidente de Fecode, Nelson Alarcón; Edwin Palma, presidente de la USO, el más malcriado y protegido sindicato criollo; un muchachito, Alejandro Palacio, estudiante de ciencia política, pero parece que ha faltado a todas las clases de la cátedra de democracia; y, entre otros ilustres, Óscar Gutiérrez, el del sombrero en la mesa de reuniones. ¿Alguien le puede decir que eso es patanería?

Lograron pasar la reforma laboral: destruyeron todo el empleo que iba a ser generado en la época navideña. Y si siguen tratando de imponernos su tal paro, hasta ellos se quedarán sin empleo, porque no habrá con qué pagar sus jugosas dietas y permisos.

Lograron destrozar la moneda, el más valioso activo de una economía. Reforzaron la devaluación, lo cual enriquecerá a unos pocos exportadores, y ayudará un poquito a tapar el roto fiscal que quieren ahondar, pero traerá inflación, porque olvidan estos genios de la economía que en Colombia las máquinas y las materias primas son importadas, y que lo que no producimos, que es mucho, viene de afuera. Así que sus representados, que no pasan de un millón, también pagarán con un enorme descenso de su calidad de vida.

Olvidan que la inflación es el peor de todos los impuestos porque castiga con especial rigor a los pobres, a los que no tienen ningún activo. Parece que no tuvieron en cuenta, en sus sesudísimas reuniones con los otros conspiradores, en los salones del Senado, que, con la inflación, el Banco de la República se verá obligado a subir las tasas, lo cual frenará a la economía, y enriquecerá más a los banqueros que tanto odian.

Olvidan que la mejor política antiinflacionaria y de crecimiento es el fomento a la producción y a la generación de empleos. Lograron, con su odio a la institucionalidad, poner a los ‘frágiles’, a los que recién salieron de la pobreza, a punto de volver a ella, porque destruyeron ya varios billones de pesos de producto interno, ¡brutos! Para ponerlo en términos suaves, estos nostálgicos de los saqueos a Colpuertos, a Ferrocarriles Nacionales y a todo lo estatal que quebró el sindicalismo criollo a finales del siglo pasado, solo están pensando en sus intereses y en instaurar un régimen populista que haga ver a Venezuela como un país desarrollado. ¿O será que están aspirando al Nóbel de Economía?

No han logrado nada, en cambio, contra la corrupción ni contra el narcotráfico, los verdaderos problemas que nos unen a todos los colombianos y contra los cuales sí estaríamos dispuestos a marchar. Mientras ellos siguen adelante con su plan destructor, los demás seguimos produciendo y soñando con que ellos nos dejarán por fin en paz.

Sergio Calderón Acevedo
Economista
sercalder@gmail.com

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