Sergio Calderón Acevedo
columnista

Marquetería fiscal

La inversión está creciendo por los estímulos de la Ley de Financiamiento y porque el índice de costo de uso de capital ha caído.

Sergio Calderón Acevedo
POR:
Sergio Calderón Acevedo
junio 16 de 2019
2019-06-16 07:20 p.m.
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De portada a contracubierta, el Marco Fiscal de Mediano Plazo tiene 560 páginas. Como de costumbre, trataré de ahorrarles la lectura de las razones por las cuales la gestión económica de esta administración será exitosa, a tantos ‘calumnistas’ obsesivos, a twitteadores que se cuelan en Transmilenio, a narcocongresistas que se hacen los ciegos, a la tal oposición, y a muchos que ni siquiera leen el resumen publicado por el gobierno, porque están más ocupados contando billetes y fijándose en ortografía ajena, que en su gestión legislativa, prácticamente nula. Ellos son, en fin, parte del problema y no de la solución.

La premisa del Marco es el crecimiento económico fundamentado en una economía más dinámica y un Estado menos invasivo. “La apuesta del gobierno es el mayor crecimiento económico”, arranca afirmando el estudio, elaborado por los mejores técnicos y economistas al servicio del Estado. En un entorno hostil en todo el mundo, es reconocido que la colombiana será la segunda economía de mayor crecimiento en la región en el 2019, después de Perú.

Y el país va por el camino correcto, pues las tasas de inversión, las que representan el crecimiento del futuro, van aumentando a buen ritmo en los rubros de maquinaria y equipo. Y podrían ir mejor si no fuera por el negligido sector de la construcción. Bastaría con que el ministro Carrasquilla releyera las teorías del sector líder, del profesor Lauchlin Currie, para terminar de convencerse de la necesidad de dar a la construcción el estatus que le dieron los presidentes Pastrana (Misael) y Betancur.

La inversión está creciendo gracias a los estímulos otorgados por la Ley de Financiamiento, y porque, como lo demuestra el Marco, el denominado ‘índice de costo de uso de capital’ ha caído, y ello conduce a las empresas a apostar más al futuro.

El otro tema grueso es el de la sostenibilidad de las finanzas públicas. Este gobierno está apostando en varias mesas. La primera es la de los ingresos. Se espera que con la factura electrónica, la masificación del régimen simple y la (por fin) penalización a la evasión, se logre reducir esta lacra social en por lo menos 30 por ciento. Ello permitirá estabilizar los ingresos y hacerlos menos dependientes del petróleo.

La reducción del gasto, mediante la focalización, la modernización y la sustitución de pasivos costosos, permitirá reducir el déficit y mejorar el servicio del Estado. La deuda como porcentaje del PIB, que Santos y Cárdenas recibieron en 38 por ciento, y entregaron en 51 por ciento, volverá al 37 por ciento, aunque esta convalecencia vaya hasta 2030. La racionalización permitirá disminuir el gasto en 3,3 puntos como porcentaje del PIB y cumplir con creces la regla fiscal al finalizar el gobierno.

La debilidad del Marco está en seguir pensando que el régimen de prima media de las pensiones es sostenible, aunque reconoce que tiene enormes riesgos. Debe el gobierno entender que la reforma pensional, al ser presentada, debe incluir el incremento de edad de jubilación, de los aportes de los empleados y empleadores, y una reducción sustancial del valor de la mesada como porcentaje del ingreso histórico del pensionado. De lo contrario, todo el documento podría ser un catálogo de buenas intenciones.

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