Sergio Calderón Acevedo
columnista

Mientras tanto

Bienvenido el referendo que nos dé la oportunidad de reformar la justicia.

Sergio Calderón Acevedo
POR:
Sergio Calderón Acevedo
mayo 19 de 2019
2019-05-19 05:15 p.m.
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La crisis institucional que inició el pasado miércoles con la renuncia del Fiscal General de la Nación, tuvo su génesis el 31 de agosto de 2016. Ese día, sin rubor y con exceso de prepotencia, Juan Manuel Santos dijo que “el presidente tiene la facultad de redactar la pregunta que se le dé la gana”, refiriéndose a la ambigua y amañada pregunta del plebiscito, en el cual fue derrotado apenas un mes después.

Ahí se gestó la crisis, con lo de la pregunta, porque obligaba a millones a “apoyar” apenas el título del pacto con el narcoterrorismo, haciéndoles creer a los votantes que, como dijo el jefe negociador, ese era “el mejor acuerdo posible”.

Muy pocos leímos el tal acuerdo en toda su extensión. Denunciamos el plan para dar al narcoterrorismo 16 curules adicionales a las ya regaladas. Revelamos que la tal justicia transicional era “la Catedral” de las Farc.

Y a pesar de que lo firmado en una multimillonaria fiesta en Cartagena fue rechazado en las urnas, también, como en la redacción de la pregunta, Juan Manuel Santos hizo lo que le dio la gana. Sacó adelante el acuerdo sin cambiar su esencia, y montado en la tarima de un teatro, con Naranjo y Roy aplaudiendo delirantemente, selló su pacto con un grupo de ciudadanos, los mismos que hoy lo están haciendo trizas.

Mientras tanto, se sigue destapando el escándalo del cartel de la toga, con un nuevo implicado y con un exfiscal untado, que cree que con injuriosas declaraciones contra un expresidente se podrá salvar de ser compañero de celda de sus amigos jueces.

Mientras tanto, se sigue descalificando a dos valientes magistradas de la JEP que salvaron su voto, porque no quieren unirse a la mentira de sus colegas.

Mientras tanto, Andrés Felipe Arias, condenado por esos mismos jueces que delinquieron y están presos o investigados, se encuentra detenido en un calabozo en Estados Unidos, sin haberse apropiado de un solo peso, y solo por el hecho de haberles girado miles de millones a oligarcas del Magdalena, que fraccionaron sus latifundios para hacerse fraudulentamente a los subsidios creados para los campesinos.

Mientras tanto se revelan más videos del narcoterrorista Santrich negociando droga.
Mientras tanto, el mismo narco fue recapturado, gracias a la Fiscalía y a mucho pesar de los jueces. Solo su condena puede reivindicar a la justicia.

Mientras tanto, el video del senador que cuenta billetes se quedó en eso: en un video viral en redes sociales.

Mientras tanto, ese mismo senador cuentabilletes celebra que el ‘corrupto’ fiscal se haya ido.

Mientras tanto, como en una frase que se atribuye al inmolado Álvaro Gómez Hurtado, “hemos llegado a una situación escandalosamente paradójica en la que nuestro sistema de justicia parece estarse pasando al bando de los criminales”.

La justicia en Colombia dejó de existir hace mucho tiempo. Y la rama del poder público encargada de impartirla, se ahogó en la corrupción y en el deseo de cogobernar, como está pasando al otro lado de la Plaza de Bolívar de Bogotá, en el Capitolio.

Bienvenido el referendo que nos dé la oportunidad de reformar la justicia. Solo necesitamos 3’680.508 firmas, la mitad de lo que sacamos el 2 de octubre de 2016.

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