Sergio Calderón Acevedo
Columnista

No podremos respirar

Al paso que vamos, no habrá más crisis porque nos habremos asfixiado sin que para ello haya una tal UCI.

Sergio Calderón Acevedo
POR:
Sergio Calderón Acevedo
junio 22 de 2020
2020-06-22 08:55 p.m.
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Algunos analistas quieren vender la idea de que el aislamiento obligatorio producirá un revolcón en nuestra convivencia y que, al “encontrarnos de nuevo”, el mundo será mejor porque tuvimos tiempo para reflexionar y entender el respeto a la naturaleza.

Los hechos están demostrando lo contrario. Nuestros bosques están siendo desmontados a mayor ritmo que antes. Mientras que muchos medios dedican chorros de tinta a unas pocas construcciones ilegales en los cerros de Bogotá, en las cuales habrán sido derribados unos cien eucaliptos, las “reservas forestales” y los parques nacionales van desapareciendo al sonido de las motosierras de pequeños y grandes criminales, sin dedicarle una cuartilla.

Gastan también incontables párrafos o minutos a destacar la tal cadena perpetua para violadores de niños, pero ni una palabra a los que nos están robando los baldíos y, con ello, violando y matando a los hijos de la selva, a los árboles, que no volverán a crecer y dejarán de absorber CO2 para devolvernos generosamente el oxígeno que necesita la vida en la tierra.

Tampoco dedican mucho nuestros medios a mostrar las carreteras ilegales que sirven para sacar la madera, producto de la criminal tala, y para ingresar el ganado vacuno, tal vez robado, que pastará y producirá más gas metano para envenenar la atmósfera.

Pero esto no es solo culpa de los medios, que andan vendiendo periodismo ligero e irrelevante. También lo es la inacción de las autoridades de policía. Mientras que su director se atrinchera en su mullida silla en el CAN, cuenta los soles de sus charreteras, y prepara su defensa por un proceso de presuntos malos manejos de fondos, la corrupción ha invadido a su entidad y el medio ambiente parece ser la menor de sus preocupaciones.

Al fin y al cabo, la deforestación de baldíos no es un delito que haya sido tipificado en el código penal, y eso es culpa del Congreso. El único miembro de la corporación que se ha interesado por el tema es el representante Juan Carlos Lozada, quien anunció, en 2018, un proyecto de ley, pero el mismo fue retirado, según se lee en la página de la Cámara.

También es culpa de las corporaciones autónomas regionales, que gastan mucho en publicidad, y poco en el control de la tala. Explicaba uno de los recientes informes, que la de Nariño, por ejemplo, se limita a cobrar una tasa por árbol derribado, pero no ejerce ningún control para que haya resiembra, aunque deben pasar más de 20 años para que las plántulas remplacen a las víctimas de este conflicto ignorado.

Los taladores, los ladrones de tierras, los traficantes de maderas tropicales y todo este grupo de depredadores muere de la risa ante la tal cuarentena. Ellos siguen robándonos los baldíos y matando los pulmones que producen nuestro aire, mientras los columnistas, los caricaturistas y los formadores de opinión creen que le hacen un favor al país atacando al gobierno y a su manejo de la crisis. AL paso que vamos, no habrá más crisis porque nos habremos asfixiado sin que para ello haya una tal UCI.

Sergio Calderón Acevedo
Economista
sercalder@gmail.com

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