Sergio Calderón Acevedo
Columnista

Último apagón

La coyuntura sanitaria ahogó todos los temas de la fallida conferencia del clima y los argumentos de Greta.

Sergio Calderón Acevedo
POR:
Sergio Calderón Acevedo
mayo 18 de 2020
2020-05-18 10:00 p.m.
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La ministra María Fernanda Suárez advirtió la semana pasada a los colombianos que, de no ahorrar agua, el gobierno se vería obligado a “intervenir el mercado”, para evitar un racionamiento de energía en los próximos meses. Esto significa que hemos regresado a una coyuntura perfectamente evitable, si dejamos de ver pasar los días sin resolver otro de los graves problemas del país: la seguridad energética.

Reveló que habíamos empezado el año con los embalses a dos tercios y que, ante la demora de las lluvias, ellos ya van por un tercio de capacidad y que nos esperan algunos meses más de sequía. Es como si fuéramos en un viaje por carretera con incertidumbre acerca de la distancia a la próxima estación de servicio.

Situación parecida hemos vivido varias veces, y la última fue en 2016, cuando el presidente salía cada noche dando un reporte acerca del nivel del agua en las represas, como ahora los boletines del virus.

Este no será el último apagón si no se hace algo al respecto. La inacción no es por falta de regulación ni de estímulos. Están la ley 1715 y todo lo que la actual administración ha hecho para que los generadores arranquen a implementar proyectos con energías no convencionales, aquellos que no dependen de la cada vez más escasa agua, ni de los combustibles fósiles. Hay motivos por lo que es razonable y rentable invertir en energía solar y eólica. Solo menciono las tres principales que identificó la Agencia Internacional de Energía Renovable (Irena):

Primera: la inversión que requiere el mundo para evitar el punto de no retorno del calentamiento global equivale a un PIB de EE. UU., unos US$19 billones, pero produciría un retorno de hasta US$142 billones, casi dos PIBs mundiales, hasta 2050 en más crecimiento.

Segunda: la volatilidad de los mercados de combustibles fósiles ha llevado a que el precio del petróleo llegue a mínimos históricos en términos reales. Invertir hoy en día en empresas petroleras y gasíferas es tan estúpido como invertir en aerolíneas, teatros o centros de convenciones. En los últimos veinte años, el promedio del DJI se ha multiplicado por 2,5.

El DJI para petroleras y gasíferas ha caído a la mitad.

Tercera: la cadena de energías renovables (fabricación de páneles, molinos y turbinas, construcción, transmisión, mantenimiento, regulación, etc.) crearía, según cálculos de Irena, más de 63 millones de empleos nuevos en el mundo, unos 5,5 millones en América Latina, de los cuales cerca de 500 mil en Colombia.

La coyuntura sanitaria ahogó todos los temas de la fallida conferencia del clima y los argumentos de Greta, olvidados por los medios que la explotaron y que ahora venden por el conteo en tiempo real de muertos. Pero siguen latentes y cada vez más urgentes.

Los avances de las tecnologías para la generación de energías renovables no convencionales han hecho que ellas ahora sean rentables y al alcance de cualquiera. Una idea: ¿qué tal si los generadores pagan los páneles en todos los techos de Colombia y los amortizan vendiendo directamente la energía generada, evitando la cadena de intermediación de transmisión y comercialización?

Sergio Calderón Acevedo
Economista
sercalder@gmail.com

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