Sergio Díaz-Granados G.

El campanazo de Providencia

Tenemos millones de personas viviendo en montañas, a orillas de ríos, ciénagas y mares. Es clave organizarse y actuar para proteger la vida. 

Sergio Díaz-Granados G.
POR:
Sergio Díaz-Granados G.
noviembre 24 de 2020
2020-11-24 09:17 p. m.
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La fuerza de los huracanes Eta e Iota se hicieron sentir en Colombia recordándonos nuevamente que el ajuste por cambio climático ya está aquí y que estamos entre los más expuestos.

Más de veinte departamentos registraron serios problemas por los rápidos incrementos en las lluvias, especialmente Choco, Antioquia, Bolívar, Magdalena, Norte de Santander y finalmente el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina que fue doble y duramente golpeado.

Una semana después de haber sufrido, por primera vez, el embate de un huracán categoría cinco debemos tener clara la alerta que Colombia está en el recorrido de huracanes de gran magnitud. Entonces ya no es cuestión de si van a pasar sino cuando. Nos queda la intranquilidad de que tan al sur, y próximo al litoral, estarán sucediendo en el futuro estos fenómenos meteorológicos cuyos efectos, quedo demostrado, se harán sentir bien adentro del territorio nacional.

Para poner este asunto en contexto, el Washington Post alertó el miércoles pasado que se han registrado áreas golpeadas repetidamente por huracanes pero que el paso de dos categoría 4 en menos de dos semanas y con una diferencia en su recorrido de menos de 15 millas es algo de lo que no se tiene noticia en 170 años. Como si algo más le faltara al 2020 queda también este nuevo registro.

Para reforzar las labores de asistencia humanitaria por parte Gobierno Nacional el BID ha dispuesto recursos no reembolsables de emergencia por US$400 000 para acompañar entre otras la respuesta a el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina.

En paralelo el Banco está en estrecho dialogo con las autoridades en Colombia, y en particular con los Ministerios de Ambiente y Vivienda, para apoyar y financiar una reconstrucción resiliente en las zonas más críticas y expuestas a las inminentes consecuencias del cambio climático.

Sin lugar a dudas este tema que ha sido diagnosticado y monitoreado por el BID en los últimos 15 años se convertirá en razón y estímulo para el aumento de nuestra capacidad operativa en la región. Los cada vez más frecuentes desastres naturales nos harán retroceder y por tanto la resiliencia y adaptación es tanto su antídoto como una fuente poderosa para un crecimiento sostenible. Acá caben desde los proyectos de energía renovable no convencionales hasta mejores construcciones o equipamientos municipales.

Del lado de las empresas y gremios hemos visto también su capacidad de reacción y muestras de solidaridad para apoyar a las familias damnificadas, esto se agradece, pero hay que ir más lejos. Es necesario que se aceleren los planes y programas de descarbonización. Pero lo grave y de fondo en América Latina es la deforestación. Esto es lo que más está generando dióxido de carbono y gases efecto invernadero.

Una luz y señal de esperanza la dio el Ideam al reportar la extraordinaria capacidad de resistencia de la zona de manglar en particular en San Andrés. En conclusión, hay que construir y reconstruir mejor, tenemos millones de personas viviendo en montañas, a orillas de ríos, ciénagas y mares. Es necesario organizarse y actuar desde lo local para proteger la vida y la estabilidad de los hogares.

Sergio Díaz- Granados
Director Ejecutivo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para Colombia y Perú

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