Sergio Díaz-Granados G.
Columnista

Huevos de iguana

Es urgente identificar las áreas donde se están cazando las iguanas y los puntos neurálgicos de su comercio. El golpe a la fauna es inmisericorde. 

Sergio Díaz-Granados G.
POR:
Sergio Díaz-Granados G.
enero 12 de 2021
2021-01-12 07:30 p. m.
https://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/19/56c7c0d5792e4.png

Muchas cosas pueden recordarnos nuestra condición de economía emergente tal vez la más protuberante es la persistencia de la informalidad. Dentro de sus múltiples variantes está el comercio informal que en algunos casos se cruza con la ilegalidad.

Es el caso de la venta callejera de huevos de Iguana al inicio de año y que pasa también, irónicamente, en los días próximos a Semana Santa. Sucede principalmente en las carreteras del caribe y coincide con la estación seca y el aumento en el desplazamiento de viajeros por vía terrestre.

Es una salvaje y desagradable conducta tipificada como delito: comprar y vender fauna silvestre. Pero algo está fallando cuando a pesar de estas claras disposiciones los consumidores están dispuestos a comprar este tipo de productos.

En adición a que es delito, razón suficiente para que no se debiera comprar, hay otras dimensiones que el consumidor pasa por alto. La primera es el sufrimiento de la Iguana.

Las iguanas son más visibles y las hembras más pesadas en diciembre, son presa fácil de los cazadores que sin ningún tipo de remordimiento les extraen los huevos causando la muerte del animal o dejándola estéril si es que sobrevive a tremenda tortura y sufrimiento. A propósito, el maltrato animal también es delito.

Lo segundo es que es un desafío por partida doble a la salud pública. Camino al segundo año de pandemia ye es hora de que aprendamos como sociedad que los excesos sobre la fauna silvestre y nuestra proximidad a su hábitat puede ocasionar nuevas enfermedades.

El consumo de estos huevos además de no ser un alimento saludable aumenta dramáticamente la posibilidad de contraer cuando menos una seria enfermedad gastrointestinal por la forma como se extrae, manipula y venden.

Hay también una dificultad estadística. Es difícil saber cuántas se cazan, cuantas mueren y cuanto se vende. La recolección de información sobre estas conductas no es posible consultarla porque sencillamente nadie lo sabe. Para comienzos de 2018 la Policía Ambiental en Santa Marta reporto un total de 5.000 huevos de Iguana decomisados.

En Cartagena, en febrero de 2017, se reportó decomisos por más de 80.000 huevos de Iguana. Una iguana verde, la típica de nuestro caribe, puede llevar en promedio 40 huevos. Así que solo tomando la información de esas dos noticias sabemos que implicaron el sacrificio de al menos unas 2,200 Iguanas. Y esto pasa todos los años razón por la cual la especie está amenazada.

Estos hechos por ser persistentes y repetitivos, a pesar de la prohibición contenida en normas y las numerosas campañas de conciencia ambiental adelantadas en el pasado, debieran llevar a las autoridades ambientales y locales a hacer una aproximación distinta.

Herramientas como la economía del comportamiento y una alianza más amplia con actores a nivel local debiera permitir conjurar este tipo de modalidad de comercio que es profundamente injusto e ilegal. Es urgente identificar las áreas donde se están cazando las Iguanas y los puntos neurálgicos de su comercio.

Lo peor y más doloroso es que es el huevo de Iguana es la punta del iceberg. El golpe a la fauna es inmisericorde. Se siguen comercializando muchas especies.

Sergio Díaz- Granados
Director Ejecutivo del Banco Intermericano de Desarrollo (BID) para Colombia y Perú

Recomendados

  • OPINIÓN
  • NEGOCIOS
  • MIS FINANZAS
  • TENDENCIAS

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes