Sergio Díaz-Granados G.
columnista

Más cooperativismo y solidaridad

Una apuesta por el sector solidario diseñada y enfocada en jóvenes puede ser una válvula de salida a los sueños arruinados en 2020.

Sergio Díaz-Granados G.
POR:
Sergio Díaz-Granados G.
septiembre 29 de 2020
2020-09-29 09:30 p. m.
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En medio de adversidades, un pequeño grupo de personas se reunió para apoyarse entre sí y procurarse los medios para poder sobrevivir, limitados de capital, pero con voluntad de asociarse enfrentaron su realidad. Así fue el inicio de los llamados ¨Pioneros de Rochdale¨ considerados como la primera cooperativa moderna establecida en 1844. Desde entonces, en casi todos los países, el sector solidario y cooperativo ha florecido, en la producción de bienes, donde se destaca el liderazgo en la producción agrícola, como en servicios donde sobresale la activa presencia en el sector financiero, salud y educación.

En Colombia, el sector cooperativo goza de vitalidad y con presencia en todo el territorio. Son cerca de 3.200 cooperativas, fondos de empleados y asociaciones mutuales, con millones de asociados.

Durante esta crisis, según el gremio de las cooperativas (Confecoop) el sector ha preservado más de 120.000 empleos, los fondos sociales y de solidaridad de las cooperativas han desembolsado cerca de 250.000 millones de pesos en apoyos durante los complejos días del aislamiento e irrigado más de 8,5 billones de pesos en alivios financieros y económicos a los mas de 6,5 millones de afiliados.

Los tiempos de crecimiento prudente nos han permitido contar, en estos duros meses, con un buen colchón cooperativo que a veces pasa desapercibido por muchos analistas. Por ello y de vuelta a nuestra cruda realidad, en medio de la dramática destrucción de empleo que afecta a los más vulnerables de la sociedad, el sector cooperativo es una de las más importantes cartas que tenemos para la reactivación. Pero para ello se deben acometer ajustes de política, que permitan usar el modelo cooperativo, con el propósito de dar más sustento a la reactivación.

Un primer paso, tal como lo ha anunciado el gobierno, es que se requiere de una política pública del más alto nivel, que permita revisar donde están las oportunidades de una regulación inteligente que nivele la cancha para que el sector cooperativo pueda continuar floreciendo.

Por vía de ejemplo, como ya se ha anunciado, es recomendable bajar el número mínimo de personas requeridas para iniciar una empresa cooperativa. Actualmente veinte personas tienen que ponerse de acuerdo para poder establecer una cooperativa. Ese es un número que hoy puede resultar arbitrario y hasta un obstáculo a la hora de facilitar la creación de cooperativas mas cuando pensamos en que las formas y métodos de producción están siendo sacudidos por una rápida disrupción tecnológica.

Por otra parte, para fomentar el emprendimiento cooperativo, es necesario facilitar el acceso a recursos de capital y tecnología. Un buen paso es la apertura de líneas especializadas y el uso de instrumentos como INNpulsa para los sectores cooperativos de base tecnológica. Una apuesta cooperativa diseñada y enfocada en los jóvenes puede ser una válvula de salida a los sueños arruinados en 2020.

Así mismo, hay que pensar en territorializar la estrategia. El sector solidario es un instrumento oportuno para la inclusión empresarial de comunidades apartadas, con la adicionalidad que promueve el desarrollo de capacidades y talentos entre sus asociados. Y de paso genera un antídoto a uno de nuestros mayores desafíos: la desigualdad.

Sergio Díaz- Granados
Director Ejecutivo del BID para Colombia y Perú
sergiodg@IADB.ORG

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