Sergio Díaz-Granados G.
Columnista

Solidaridad sostenible

No es una reforma tributaria más. Se trata de mantener un salvavidas a los hogares para seguir cruzando el torrente de una pandemia que no concluye.

Sergio Díaz-Granados G.
POR:
Sergio Díaz-Granados G.
abril 20 de 2021
2021-04-20 07:30 p. m.
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La radicación en el Congreso de la República, del proyecto de solidaridad sostenible, abre la deliberación publica más urgente y profunda, sobre el ingreso y gasto de la nación, desde que empezó el drama de esta inesperada pandemia el año pasado.

Probablemente lo que resulte del trámite de esta reforma determinara la capacidad de nuestro país de sanar y corregir la inequidad acumulada.

Esta reforma tiene el título de solidaridad bien puesto porque permite mejorarle el ingreso a cerca de 24 millones de colombianos, consolida y amplia los programas sociales, al tiempo que mantiene una credibilidad en la estabilidad de las finanzas.

No obstante, el debate público ha iniciado sin mirar tanto el horizonte como unos artículos sueltos, muy similar a como sucede frecuentemente con los acuerdos comerciales cuya discusión tiende a reducirse a unas partidas arancelarias y alejada del propósito general de esos instrumentos.

Es como si se tratara de definir y calificar el todo por una de las partes. Algunos gremios se creen afectados porque miran su árbol y de plano olvidan el bosque.

Varios de los centros de pensamiento más importantes del país se han manifestado a favor de la reforma, cuando esta es vista como un todo, ya que es progresiva.

Con una contribución entre 2 y 3 por ciento del ingreso disponible en las personas de mayores ingresos se podría financiar un crecimiento en el ingreso de los colombianos más pobres.

El proyecto de articulado tiene como objeto consolidar las herramientas que propenden por una mayor equidad: un ingreso mínimo, equivalente a los ya entregados por el programa de ingreso solidario, a los hogares que se encuentran en condición de pobreza y pobreza extrema que de acuerdo con el Sisbén IV equivalen al 38% de la población.

No es una reforma tributaria más, como algunos han dicho, se trata de mantener un salvavidas a los hogares para seguir cruzando el torrente de una pandemia que aún no concluye. En plata blanca les transfiere más recursos a los hogares más pobres del país, dependiendo de su clasificación entre 2,9 y 1,9 veces, frente al periodo anterior a la pandemia.

El proyecto además trae un conjunto de artículos audaces y urgentes para proteger el medio ambiente. Estos debieran ser acogidos en el Congreso como de propósito común a todos los partidos políticos.

Bien decía un ex Secretario de Hacienda de México que la mejor reforma tributaria es la que aprueba el Congreso. Por el bien de Colombia ojalá el nuestro pueda concluir con una reforma, cercana a la que se ha presentado, donde se preserve el horizonte de una reforma más progresiva, que nos de unas finanzas publicas sostenibles y también garantice una mayor solidaridad a los hogares más pobres.

Sencillamente que, al aplicar la reforma, se reduzca la desigualdad y disminuya el desasosiego en millares de hogares en Colombia.

Sergio Diaz - Granados
Director Ejecutivo del BID para Colombia y Perú

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