Sergio Díaz-Granados G.
Columnista

Una decisión histórica

Los venezolanos que están en Colombia serán necesarios para la reconstrucción y serán un puente sólido binacional.

Sergio Díaz-Granados G.
POR:
Sergio Díaz-Granados G.
febrero 09 de 2021
2021-02-09 07:30 p. m.
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La decisión del Presidente Duque de regularizar la condición migratoria de millares de venezolanos en Colombia fue calificada, por el Alto Comisionado de la Acnur, de histórica y como el gesto humanitario más importante en la región desde 1984. Sin lugar a dudas así es. Es además éticamente correcta, políticamente audaz y económicamente conveniente.

Ante todo, este estatuto de protección a los migrantes es parte de una secuencia de decisiones que el Gobierno Duque, desde su inicio, ha venido estratégicamente ejecutando.

Primero fue el empoderamiento a una Gerencia especializada para atender este fenómeno migratorio; masivo, repentino y sin precedentes; lo siguiente fue la adopción de un documento Conpes, el 3950 de 2018, que ordena y coordina toda la acción del gobierno; posteriormente la nacionalización de cerca de 45.000 niños venezolanos que nacieron en Colombia, esto precedido además de los esfuerzos para acomodar mas de 350.000 jóvenes en colegios a lo largo y ancho del país. Una buena explicación de estas decisiones previas, y otras más que se han tomado en estos años, se encuentran detalladas en el libro blanco “Acoger, integrar y crecer” presentado por el Gobierno Duque a finales de 2020.

Es menester reconocer que, para llegar a esta decisión, muchas ciudades han jugado un papel fundamental que ha permitido ir integrando en la medida de sus limitados presupuestos a los migrantes. Entre ellas sobresalen Barranquilla, Cúcuta, Medellín e Ipiales entre otras.

Este estatuto demuestra una capacidad de empatía por quienes están en mayor condición de vulnerabilidad y les permite tener una condición desde la cual poder gozar en un mejor acceso a derechos fundamentales como la salud o la educación.

Políticamente es una gran siembra. Algún día las condiciones en Venezuela mejorarán y la libertad, en su sentido más amplio, regresará. Los venezolanos que están en Colombia serán necesarios para esa reconstrucción y serán un puente sólido binacional.

En lo económico es una decisión conveniente. Como lo ha señalado Fedesarrollo a mediano plazo el incremento de la fuerza laboral por la población migrante suma al crecimiento económico.

Son mas hogares aportando al consumo y empujando la diversidad del país. Sectores intensivos en mano de obra, como el cafetero, que hasta hacía unos pocos años advertían del problema del envejecimiento en el personal de recolección para las cosechas hoy agradecen tanto esta migración como su regularización dentro de Colombia. Proverbialmente el pasado lunes el papa Francisco, en la ceremonia de recepción al cuerpo diplomático, advertía de las dificultades que generan a los países el envejecimiento o el invierno demográfico.

Pero sobre todo aquí hay un componente histórico que no podemos olvidar. Somos pueblos siameses separados después de nacer, como dijo Melba Escobar en su libro “Cuando éramos felices y no lo sabíamos”. Esta decisión además llega justo cuando celebramos el bicentenario de la constitución política de la Gran Colombia.


Sergio Díaz- Granados
Director Ejecutivo del BID para Colombia y Perú.

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