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Stefano Farné
Columnista

Leyes y empleo

La reforma laboral presentada por el Gobierno incrementará de forma sustancial los costos laborales en un momento de desaceleración de la economía.

Stefano Farné
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Stefano Farné

En los últimos tiempos se ha afianzado la idea de que las leyes laborales no estimulan, y tampoco desalientan, el empleo. En reiteradas ocasiones la Ministra de Trabajo ha sostenido que, por ejemplo, con la anterior reforma laboral -la Ley 789 de 2002- no se cumplieron las metas esperadas en términos de reducción de la tasa de desempleo con relación a la disminución de los costos laborales que la ley había propiciado. Y también ha afirmado que la reforma recientemente presentada por el Gobierno tiene como principal objetivo mejorar la calidad del empleo y garantizar los derechos laborales de los trabajadores, y por ende no incide directamente en la creación de nuevos empleos. 

El Viceministro de Empleo, por su lado, ha manifestado que la reforma laboral no busca generar empleo porque las normas constitucionales no buscan resolver problemas económicos.

En parte, la Ministra y el Viceministro tienen razón. De la economía del trabajo se sabe que las verdaderas generadoras de puestos de trabajo en un país son las políticas de empleo, es decir, las políticas macroeconómicas -como la política fiscal, monetaria, tributaria- o sectoriales -como una política de vivienda; estas son las que el Gobierno llama las nuevas políticas de desarrollo, de industrialización, agraria, en favor de la economía solidaria y popular, y que todavía no ha definido con precisión.

Por su lado, una reforma laboral se clasifica como una política activa de mercado de trabajo. Las políticas activas de mercado de trabajo se caracterizan por modificar el funcionamiento y la estructura del mercado de trabajo, cosa que no logran hacerlo las políticas macroeconómicas o de empleo. En la literatura económica también se reconoce que el potencial de generación de empleo de las primeras es muy inferior al de las segundas y que con las solas políticas activas no es posible resolver el problema de un desempleo masivo.

Dicho eso, la generación de empleo puede depender de otros factores. Por ejemplo, de la magnitud de los aumentos (o disminuciones) en los costos laborales provocada por los cambios legislativos. Y también de si los cambios legislativos aumentan o por el contrario disminuyen los costos laborales. Varios estudios han sugerido que existe asimetría de impacto, es decir, que es de esperar que un aumento de los costos produzca efectos negativos sobre el empleo de mayor magnitud que los efectos positivos provocados por una disminución de igual monto.

Además, depende de si los cambios legislativos se introducen en un momento recesivo o de auge del ciclo económico: es de esperar que una economía en dificultades lleve a mayores contracciones del empleo si los costos laborales aumentan.

Así que, al momento de afirmar que la reforma laboral presentada por el Gobierno no tendrá efectos sobre el empleo hay que ser conscientes que ella incrementará de forma sustancial los costos laborales en un momento de desaceleración de la economía y que puede sufrir de asimetría de impacto.

Stefano Farné 
Director Observatorio del Mercado Laboral, U. Externado de Colombia.

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